Encuentro

Hoy mientras limpiaba la paila con una esponja jabonosa y agua caliente para remover la grasa acumulada se formó momentaneamente al fondo de la paila un gran ojo humano y manso compuesto de capas de jabón elípticas. Me miró y se desvaneció. No supe qué decirle.

Medio

Hoy recibí una invitación para probar Medium. La idea, si entiendo bien, es montar un sistema centralizado de blogs con algo de curaduría en portada y diferentes colecciones temáticas. Lo más novedoso por lo pronto es la interfaz de edición. El diseño fijo facilita mucho todo. Es muy intuitiva y sencilla. Me gusta. Los comentarios asociados a cada párrafo todavía no los aprecio en parte porque nunca he sentido la necesidad de comentar párrafos específicos en ningún blog. Por lo pronto Medium me parece perfecto para publicar textos cortos en un formato limpio y de lectura sencilla. Para probarlo, subí algunas columnas viejas endulzadas con enlaces y fotos y un comienzo de un cuento que no prosperó. También creé una colección de artículos para tal vez montar ahí adentro el sitio de divulgación científica que hace rato que queremos armar con Óscar.

Geografía de un bombardeo

Un artículo de lectura obligada escrito por Tim Maly diseccionando un ataque con “drones” en Paquistán:

Many commentators have compared the command stations to videogame platforms and have worried that this disconnects the pilots from combat and dehumanizes their targets. Many drone operators say it’s the opposite. Because they often surveil a target for days or weeks during operations, they develop a strange intimate relationship with those they kill. They watch targets eat with their families, sleep with their partners, and go about their daily lives. Then they watch them die.

Dingo

Burgos me pidió una copia de Dingo, un cuento que aparece en mi libro Lo definitivo y lo temporal. Aquí está para descarga, en caso de que otros quieran leerlo. Ya tiene por ahí siete años, pero todavía se deja leer. Hoy me pareció súper triste.

Adentro y afuera

El mayor avance de la humanidad consiste en condensar el mundo en lenguaje y expandir el lenguaje en nuevos mundos. De esa pareja de operaciones complementarias proviene todo lo demás.

Once meses

Laia cumplió once meses el sábado. La última semana fue una de las más pesadas que ha tenido. Su sueño fue muy irregular y lloraba mucho durante las noches. Finalmente el viernes regresó a la programación habitual. Mi sospecha es que todo está conectado con su nivel altísimo de actividad. Le gusta estar despierta y en acción. El sueño se opone a su agenda actual. Este mes ha sido de muchos experimentos alimenticios pues se ha vuelto difícil que se concentre en la comida, así que lo hemos intentado todo, desde comida india hasta rollitos primavera pasando por duraznos enteros y pho, no siempre con éxito. La nueva política es que coma de lo que quiera que estemos comiendo. No sé por qué me conmueven tanto las comidas familiares en las que todos comemos lo mismo. Cada vez es más evidente que somos tres y que la tercera (que todavía no supera los setenta centímetros de altura) ya dejó de ser un apéndice y empezó a tomar decisiones que a veces nos afectan a todos. A veces asusta y a veces desconcierta. Ayer precisamente, mientras la cargaba, tuve uno de esos momentos recurrentes en los que me sorprende muchísimo la relación biológica entre los dos. No es tan fácil de asimilar. Cuando lo siento me da vértigo. Pienso en cadenas de animales descendiendo desde el inicio del tiempo y en nuestro lugar en ese proceso. Todavía no es suficientemente autónoma pero se mueve mucho y quiere entender qué es todo (con la boca como laboratorio de análisis preliminar). Exige muchísima atención. Con la muerte casi total de mi vieja cámara se han reducido las fotos. Uso el iPad pero no es lo mismo. Creo que ya se reconoce en las fotos, o al menos su cara le parece suficientemente familiar para reírse emocionada cada vez que la ve. Le encanta que nos acostemos en la cama para que ella haga monerías entre los dos. Salta, se intenta parar, se va de espaldas, se lanza con todo contra la cara (a morder), baila y se muere de la risa. Gonta le dedica una hora diaria de atención y deja que ella le haga vainas que yo jamás podría permitirme sin recibir sendo mordisco. Plinio a veces la tolera, dependiendo de su estado de ánimo. En la piscina ahora conoce a más personas. Sigue en su política de saludar a todo el que pase así no todos respondan. Los canadienses no miran ni le hablan tanto a los niños como los mexicanos. Son mucho más prevenidos. Me da rabia que no se permitan verlos, especialmente cuando los niños hacen tanto esfuerzo para que los tomen en cuenta. Ahora estamos en la lucha para que entienda que ciertos libros son de ella y otros no tanto (por lo pronto). Aunque todavía no ha deshojado ninguno valioso ya estoy preparándome para ese día. No demora.

Abismo

La columna de hoy va sobre Abismo andino, un juego de estrategia diseñado por Volko Ruhnke sobre la guerra colombiana en los noventa y principios de los dos mil que salió el año pasado con algún éxito entre la comunidad de jugadores de juegos de estrategia. Hace un par de semanas Óscar lo presentó en twitter y yo me compré una copia para probarlo. El juego tiene varias gracias que creo que contribuyen a hacerlo a la vez interesante y entretenido: una es que el juego no se concentra en la batalla militar sino en el interés de los bandos por ganar el apoyo popular (lo que se conoce como operaciones de contra insurgencia en jerga militar) y otra es que cada bando es esencialmente distinto de los demás en cuanto a metas, uso de recursos y capacidad operativa. Esta asimetría logra reflejar (de una forma muy simplificada, obviamente) las interrelaciones complejas entre los actores armados en conflicto. Para Ruhnke el país pasó durante esa década y media de estar al borde del colapso a tener una insurgencia (o dos (o tres)), si no derrotada(s), al menos reducidas a un nivel donde dejaron de constituir una amenaza para el estado. Esto es discutible de muchas formas distintas, pero no me parece que pervierta el sentido del juego particularmente. Jorge sugirió en Twitter que este juego podría ser una forma de iniciar conversaciones sobre la guerra en los colegios. Sería buenísimo. Ojalá que alguna editorial (¿independiente?) colombiana se animara conseguir la licencia del juego y sacar una versión de bajo costo para el país.

A continuación algunos enlaces relacionados para enriquecer la columna:

  • En el sitio de GMT (desde donde se puede comprar) están disponibles las reglas y el playbook. El playbook contiene dos ejemplos de partidas (para ayudar a entender las reglas y la dinámica del juego) y también un texto de Ruhnke donde explica las ideas detrás del diseño del juego, el contexto histórico de las cartas que describen el estado del juego en cada momento y las referencias en las que se basó.
  • Aquí hay una entrevista larga a Ruhnke sobre el juego y sus motivaciones para interesarse en juegos de contra insurgencia. Abismo andino es el primero de una serie de juegos usando el mismo sistema de reglas. También hay uno sobre Cuba y otro sobre Afganistán.
  • Otro sitio obligado de referencia sobre este y cualquier otro juego es Board Game Geek. Aquí por ejemplo una reseña del juego en español. Y aquí hay una lista de documentos relacionados para descargar.
  • Aunque no lo he intentado, el juego se puede jugar con computadores usando el motor genérico de juegos de mesa Vassal (gratuito y de código abierto). Aquí está el módulo de Vassal para jugar Abismo andino. Si alguien más quiere animarse podemos armar un grupo con Luis para probar.

De paso, olvidé enlazar en el blog mis dos columnas anteriores: Carreras perdidas trata sobre la forma (equivocada, en mi opinión) como los medios de comunicación establecidos han decidido competir con las redes sociales. Picos gemelos habla de dos avances recientes muy importantes en teoría aditiva de números.

Revoluciones

Laia encontró este papel entre los estantes de libros y me lo dio. No sé para qué lo pongo aquí. De pronto para recordarme lo distinto que soy de lo que me gustaría ser. Mucho por cambiar.

Sombra

En el apartamento no hay buenas sombras porque no hay buena luz, pero hace unos días logré que Laia se interesara por la sombra de mi mano proyectada sobre la pared en un restaurante. La seguía con la mirada e intentaba tocarla. La sombra siempre la evadía.

Contacto

Cuando se murió Michael Jackson sentí exactamente lo mismo que cuando me enteré de la muerte de Bruce Lee. Son momentos gemelos para mí. La muerte de Bruce Lee me encontró justo al cierre de mi segunda peregrinación por India. Escribí unas palabras sobre mi amistad con Lee en el avión a Los Angeles para asistir a su funeral (necesitaba estar ahí) pero no me atreví a leerlas cuando llegó mi turno de hablar. Ahora siento que esas muertes, la de Lee, la de Jackson, son los eventos que más me han conectado con la especie humana. Después de tantos años acá, encontré el vínculo que buscaba en la tristeza compartida por la muerte de personas que jamás conocí.

Peregrino

Si el pasado que se consolida en el recuerdo es un territorio, todos somos peregrinos intentando encontrar nuestro lugar en memorias ajenas repletas de presencias previas (a veces maltrechas y agresivas) que tenían la misma aspiración de establecerse y perdurar. Lo que hace Scott Pilgrim es concretar esas expediciones dentro del pasado propio y el de los demás mediante batallas (físicas) a muerte por los presentes que queremos habitar y hospedar.

Flotador

Los sábados va a la piscina una señora con su hijo en silla de ruedas. El niño está postrado. No se mueve. No reacciona. Mira hacia arriba siempre, atrapado en un salvavidas naranja inmenso: una gran cabeza inexpresiva y flotante. La señora lo integra a todas las actividades en la piscina excepto por esas en las que es necesario interactuar con otros niños. Cuando hay juegos con pelotas ella se hace discretamente en una esquina con su hijo y le habla. No sé qué le dirá. Se nota que le habla mucho. Nunca conversa con nadie más. Yo sufro de incomodidad patológica ante niños así. Me angustio de solo verlos. No es nada claro cuál es su nivel de consciencia de lo que pasa aunque asumo que puede ser alto, lo que simplemente quiere decir que el niño sabe que es diferente y de pronto incluso sabe que lo suyo no es algo que se pueda solucionar. Debe ser durísima la vida de la mamá.

La locura que nos guía

Toda ficción es teología. Su consumo o producción requiere la existencia de un creador que canaliza la historia a través de artilugios narradores. Este creador puede ser negado y ofuscado pero jamás ignorado: hay alguien en control que decide, articula y estructura. La paranoia, parafraseando a no sé quién, es fe en la existencia de una trama preestablecida a escala cósmica que determina el papel y propósito de cada cual en el gran esquema de las cosas (o sea, una religión). En ese sentido, el acto de leer una ficción requiere inevitablemente algún grado (local) de paranoia.

En los mitos de Lovecraft esta paranoia es explícita. Sus narraciones se basan en incrementar progresivamente en el lector y los personajes por igual la sospecha de que el camino dispuesto es inevitable y conduce al horror. Ese es el tipo de dios que encarna Lovecraft: uno cuya noción de misericordia es la destrucción de la cordura del adepto ante el advenimiento de lo indescriptible (como si el alcance de las palabras demarcara los límites de la razón). Sus personajes ascienden de la ignorancia a la resignación y ahí, de rodillas ante su destino, encuentran su redención, que es un miedo que parece calma. En Lovecraft, la locura nos salva.

Neonomicon, homenaje de Alan Moore (con dibujos de Jacen Burrows) al legado de Lovecraft que le valió el premio Bram Stoker a novela gráfica de terror en 2012, se inicia con la historia del agente federal Sax, que investiga en Nueva York una serie de homicidios idénticos ejecutados por asesinos aparentemente independientes: los torsos de las víctimas son esculpidos mediante cortes precisos en flores de carne. La investigación lo lleva a un bar montado en una vieja iglesia donde los asistentes, descontrolados por una droga misteriosa, cantan en una lengua incomprensible (y casi impronunciable). Lo que sigue es de esperarse: en la lucidez de la locura inevitable que sobreviene tras el descubrimiento de la verdad detrás de los crímenes, Sax se transforma en otro asesino más de la serie. La historia de Sax es lovecraftiana en la norma y plagada de referencias abiertas, casi descaradas, a cuentos y personajes de la mitología. Sax mismo (racista, acomplejado, fascista, misógino, sexófobo) es un retrato físico y psicológico de Lovecraft actualizado a la época en la que se desarrolla la narración (una especie de siglo veinte tardío con componentes de ciencia ficción cincuentera y ciudades cubiertas por cúpulas energéticas de las que jamás se dice una palabra). La intención de este preámbulo, titulado The Courtyard y basado en una historia que Moore escribió en 1994, es establecer la tradición y códigos dentro de los cuales se enmarca la historia y sugerir, de paso, la forma como estos serán demolidos a continuación.

Luego viene el horror y luego la iluminación.

Neonomicon no es un ejercicio de estilo. Su compromiso con los parámetros establecidos por Lovecraft y su séquito de imitadores decae a medida que la investigación se desarrolla y se vuelve consciente de sus propias reglas. Cuando la acumulación de convenciones y referencias supera cierto límite, los personajes admiten abiertamente que esto no puede ser más que una broma literaria. Es más o menos en este punto cuando la caricatura entretenida-inofensiva gana filo y Moore, al tiempo que desarrolla un comentario crítico a la cuantiosa (y en su mayoría mediocre) ficción derivada de los mitos, rompe los límites que Lovecraft era incapaz de transgredir, acorralado como siempre estuvo por sus moralismos y complejos: los actos indecibles son sexo y el reconocimiento del deseo, lo inenarrable es nuestro propio cuerpo.

Aquí es crucial resaltar el trabajo de Burrows: la narración no alcanzaría la agilidad, tono y profundidad que exige sin sus viñetas certeras y tremendamente minuciosas que transitan sin esfuerzo entre el realismo descarnado y cinematográfico de la historia críminal y los delirios místico-psicodélicos de la infrahistoria paranormal. La serie de representaciones a doble página de las visiones enloquecidas del agente Sax, recién arrasado por la verdad, merecería una exposición en gran formato. Y el uso de la miopía de uno de los personajes para develar gradualmente la naturaleza de la amenaza es ingenioso y hábil. Es claro por qué eligieron a Burrows para este proyecto.

En el mundo de Neonomicon las ficciones de Lovecraft capturan, como muchos tememos, un aspecto de la realidad que se oculta bajo la percepción consciente. Tal vez sin quererlo, Lovecraft sirve de médium atormentado a una mitología de deidades primigenias que amenazan con regresar del fondo del mar a guiarnos hacia la sumisión liberadora. No hay metáfora ahí. Es literal. Quienes son iluminados y reconocen esta verdad trascienden el tiempo y aceptan que son simples recuerdos (o tal vez proyecciones) de entidades tetradimensionales estáticas en un futuro consignado en libros (¡como El Quijote!) escritos por árabes dementes. De ahí que el miedo sea calma y la locura una suerte de faro para cumplir nuestra parte del plan. El sueño eterno es paciencia. El colapso cósmico nos espera.

Farsa

La pelea entre Santos y Uribe es una encarnación más de la clásica pelea lúdica entre “liberales” y “conservadores” que sirve para que la élite tradicional renueve respaldo popular (dividido y hasta mortal pero en últimas mayoritario) y se perpetúe en el poder. Tomar partido en esa pelea implica caer en el engaño de creer que su discusión trata sobre el futuro del país (que existe una posible conclusión que nos beneficia) y no sobre el futuro político y financiero de unos señores y sus amigos. No se trata de ser neutral, sino de entender que ambos lados hacen parte del mismo bando opresor.

Diez meses

Laia cumplió diez meses hoy. Pesa ocho punto un kilos y mide sesenta y seis centímetros. Es cortica pero sigue en su curva de crecimiento sin desvíos (un poco por debajo de la media). Este último mes estuvo lleno de progresos y aventuras. Lo que resta del año estaremos tranquilos en la casa. O bueno, tan tranquilos como permite su nivel de actividad, que por estos días es altísimo. Controlarla es casi imposible. Al final de la jornada no doy más. Un progreso liberador reciente es que se aprendió a tomar sola el tetero. Un retroceso angustiante: dejó de comer con entusiasmo y aprendió a escupir la comida no sabemos si por juego o por disgusto (esperamos que sea temporal). Un progreso que requiere atención es su afición a ponerse de pie con ayuda de cualquier apoyo e intentar caminar. Cada día se siente más activa, presente y atenta.