Rango Finito

Un blog para Mauricio Arturo

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Támesis

Ayer vi a un señor comiendo pizza en el río. Cruzaba el puente de camino al centro y lo vi parado en una piedra en la mitad del río: un hombre con tatuajes, barba y gorra, con un pedazo de pizza en la mano. No sé cómo hizo para llegar ahí. Miraba la corriente desolada y comía. Hace unas semanas, cuando Santiago estuvo de visita, paramos en ese mismo puente a ver los bancos de peces. Había cientos de todos los tamaños en pausa bajo el puente dentro de su travesía primaveral contra la corriente. A unos quinientos metros del puente hay un dique que impide que continúen su viaje (que cierren su ciclo), pero eso los peces no lo saben, así que nadan hasta el dique e intentan escalar la caída de agua, usualmente sin éxito, con el propósito instintivo de volver al paraíso oxigenado donde nacieron sus antepasados.

Visitante

La ardilla volvió hoy. Es la cuarta vez que viene esta primavera. Es gruesa y de pelaje negro-rojizo. Tiene tetas llenas, de recién parida. Probablemente busca comida. Se para en el alféizar de la ventana que da al balcón y pone las manos en el vidrio. Mira hacia adentro. Por lo general los gatos duermen cuando viene. La última vez me acerqué a la ventana y no se alejó. Puse la nariz en la ventana y la ardilla me miraba intrigada desde el otro lado, sus garritas a milímetros de mi cara. Hoy Gonta estaba despierto y se acercó conmigo. La ardilla bajó al piso del balcón pero luego volvió a, supongo, mirarnos. Se quedó un rato y luego saltó a la baranda del balcón y de ahí a una rama en el árbol.

Contra todos

Aumento del poder destructivo de artefactos explosivos durante el siglo veinte.

Los autores de atentados terroristas usualmente los reivindican pues con ellos demuestran su capacidad de amedrentamiento. En Colombia no es así. Optan en lo posible por el silencio. Les conviene más. La guerra colombiana es un negocio donde todos los bandos se declaran, a su manera, justicieros del lado del pueblo (que oprimen y matan) y de la paz. Admitir que asesinaron a cinco personas aumenta la credibilidad política del oponente y reduce la propia: debilita su fachada heroica. Promover la confusión es preferible. Lo que importa es sostener la guerra activa en todos sus frentes. El juego de acusaciones subsiguiente es útil a los asesinos pues genera polarización, desconfianza y agresividad. Recrudece el enfrentamiento político en las ciudades. Radicaliza las posiciones. Explica la matanza en el monte. El mensaje de la explosión es abierto pero al mismo tiempo llega a quien debe llegar: cada cual lo interpreta a su conveniencia y cualquier interpretación es válida en tanto que no hay cómo refutarla. La amenaza es más efectiva y amplia cuando no se sabe de dónde proviene. Una amenaza sin firma es una amenaza contra todos.

Black Hole

Una enfermedad de transmisión sexual prevalente en adolescentes convierte a sus portadores en monstruos. Algunos ganan apéndices o protuberancias, otros reciben hendiduras supurantes. Son mutaciones inofensivas pero contundentes. No hay dos iguales. Los infectados con deformidades discretas se camuflan entre la población sana. Aquellos con manifestaciones particularmente visibles son discriminados y repudiados y se ocultan en las montañas alrededor de la ciudad. Llaman a su refugio Planeta Xeno. Fuman marihuana, toman cerveza, hablan, se apoyan. Tarde o temprano todos caen. La enfermedad los singulariza. Los vuelve alguien al precio (costoso) de expulsarlos de la manada uniforme y cómoda donde la aceptación nunca es un dilema. Cuesta querer y ser querido, adaptarse, encontrar un lugar. No todo el mundo está dispuesto. Requiere tolerancia, comunicación y empatía. Es más seguro sentirse incomprendido y especial así la infección sea la norma general.

deformidades
La enfermedad es la vida.

Planos

Another Earth

¿Y si existiera una copia de mi mismo en otro lugar, una copia indistinguible de mí mismo que compartiera mi vida pero no fuera yo en tanto que… ¿Qué me define? ¿Quiénes somos exactamente? ¿En qué sentido somos únicos y en quién pensamos cuando pensamos en nosotros mismos? ¿Y si la identidad es de pronto una pluralidad de alguna manera explícita? Another Earth habla, creo, sobre la distancia con respecto a lo que somos y nos determina. Es algo en lo que no solemos pensar, pero cuando nos miramos y reflexionamos sobre nuestro estado individual en el universo necesariamente nos alejamos, asumimos una posición extraña en la que somos el objeto que piensa el objeto que se piensa. Nada impide que seamos varios. Que ese objeto sea sólo una versión posible entre otras, cada cual con sus particularidades pero al mismo tiempo unificadas bajo esto que somos en últimas al principio y al final, más o menos como somos el mismo pese al paso del tiempo. ¿Quién muere cuando morimos y qué queda? ¿De quién es la culpa que siento y de quién son las acciones que despiertan esa culpa? De pronto por eso es frecuente enfrentar momentos que se sienten fuera de lugar. Inconscientemente sabemos que en realidad hay un orden y así como hay historias que son inconfundibles de lo que sentimos que somos, hay otras que podrían ser distintas y quizás podrían ser reubicadas hasta encontrar la que realmente nos corresponde. Esto naturalmente es independiente de la satisfacción que recibimos de la vida. Va mucho más allá. Hay dolores correctos, hay desengaños necesarios, hay alegrías que no empatan. Constantes y variables. ¿Cuántos somos cuando somos todo lo que podemos ser? ¿Qué podría ser distinto sin que perdiéramos nuestra consciencia de ser alguien particular?

Another Earth
Tal vez somos sólo lo que no podemos ser.

Dungeon Quest

Dungeon Quest - Joe Daly
…and at the end of the day, isn’t the force behind the creation of this universe responsible for all the shit that goes down… all the actions and re-actions? Isn’t that thing we awkwardly describe as “God” really to blame for all this?” — Joe Daly, Dungeon Quest

Nadie entiende mi ansia de aventura ni mi disposición para el peligro, la poesía y el erotismo. Soy un héroe. Mejor aún: soy el arquetipo del héroe. Mi misión: la aventura. Mi pasión: la aventura. Mi motivación: la experiencia y la gloria, cuidadosamente cuantificadas e itemizadas para distribución adecuada en cada uno de mis siete atributos excepcionales. No tengo miedo: el azar me prefiere. No siento dolor. Mi aseo es impecable. Me alimento del terror de mis enemigos. Vivo por la batalla y la destrucción absoluta de aquellos que obstaculizan mi destino. Mi cerebro sobrehumano es un arma mortal. No necesito dormir. Con ayuda de plantas sagradas accedo en meditación al plano astral y trasciendo los estadios primarios del ser, viajo al averno y recobro, tras diezmar a un ejército de arpías, el báculo del Poligrifo. No siento odio. Soy compasión. Mi naturaleza me hace inmune a la maldad. Encuentro calma en la práctica del arte hermética consignada en grimorios y tratados arcanos protegidos por creaturas abominables. Los siete artefactos ígneos marcan mi viaje por tierras lejanas hacia la conjuración de la armadura florida del gólem. No soy ambicioso, sólo quiero el oro y la verdad, los cuales comparto con generosidad y sabiduría. Quienes aceptan mi superioridad reciben mi misericordia, que es infinita. Quienes me cuestionan sufren muertes dolorosas bajo el filo de mis uñas. Bebo su sangre. Sacrifico a sus hijos y violo a sus mujeres con mi miembro descomunal. Profano las tumbas de sus antepasados. Los hago pagar su atrevimiento. Quiero que entiendan que el respeto es el único camino posible en este mundo lleno de sufrimiento y mierda. Mi brutalidad es legendaria. Conozco mi propósito: es el poder que yace en la virtud. He leído el libro. Sé lo que me espera. Soy paciente y humilde. Me avergüenzan los himnos fastuosos que celebran mis victorias. No son mías, les digo, sirvo a la voluntad infalible de La Divinidad. Acepto sus designios como si fueran propios. Permito que actúe a través de mi cuerpo privilegiado y agradecido por sus dones. No soy alguien extraordinario, sólo he sido iluminado.

Racionalización de la frustración

This Guy — Drew Young
Drew Young, This Guy

Entonces creo que lo que pasa es que cada persona tiene su sentido particular de trascendencia pero es incapaz de reconocer que ese sentido está diseñado para adaptarse a sus propias posibilidades físicas y psíquicas y es por ende intransferible a otros, lo que lo convierte en un parámetro pésimo para juzgar las expectativas y propósitos de los demás. Uno de los errores de las religiones establecidas consiste en pretender que cada persona renuncie a su sentido particular de trascendencia o por lo menos lo adapte para que sea diligenciable en un formato genérico de salvación. Esta pretención de las religiones envuelve a sus practicantes/consumidores en estructuras mentales represivas cuyo única utilidad es asegurar que su sentido particular de trascendencia no recobre control de la historia que el individuo cuenta con sus acciones, pensamientos y decisiones. Digo “cuenta” porque asumo que la experiencia de la existencia es indistinguible de su narración subconsciente (noción discutible pero que estoy dispuesto a defender), gracias a la cual la sucesión de eventos gana progresivamente significado y también valor. Así, al adoptar sentidos de trascendencia ajenos o peor aún genéricos cedemos autonomía sobre no sólo nuestra vida sino la interpretación íntima y extensa que requerimos para creer que con cada parpadeo continuamos siendo el mismo y el futuro nos pertenece, así sea en una manera puramente local. Por lo general, la negación de nuestra singularidad y asimilación (necesariamente fallida) de expectativas externas se opone a nuestra consolidación emocional.

Dublinesca

Manuel Riba viaja a Dublín a celebrar los funerales de la era de Gutenberg, algo así. No es en serio, es una excusa, la primera que se le ocurre. Riba acumula excusas para justificar su inacción desde que decidió vender su empresa, una editorial independiente, y retirarse. El viaje a Dublín sirve para evitar que sus papás, con quienes tiene una relación casi adolescente, descubran que fue a Lyon por un fin de semana y se encerró en el cuarto del hotel a escribir una teoría fallida de la novela. Sepulta Lyon bajo Dublín y así posterga la conversación en la que sus papás descubrirán que ya no es nadie ni hace nada. Riba se evade a sí mismo porque se siente derrotado por su oficio y creo que también por su vida. Es como si el éxito que acumuló durante su carrera como editor se hubiera agotado. El viaje a Dublín es una oportunidad que se ofrece para poder reinventarse y crear nuevos referentes que le permitan confiar de nuevo en sí mismo. Hace dos años Riba tuvo una operación muy seria y ahora tiene una enfermedad crónica que mal lleva desde la abstinencia al alcohol y demás vicios. Borracho era alguien mejor, pero su mujer no opina lo mismo. A veces Riba sospecha que está muerto. Es posible morir en vida. También es posible morir sin notarlo y creer que la vida sigue. Por eso es necesario estar atento a los colores y los lugares, la intensidad de las experiencias, el contacto con los demás, las referencias ocultas, las llamadas misteriosas. El cambio es sutil pero detectable. Todo es más amplio allá afuera. Estamos hechos de pura ausencia.

the british museum — Hammershøi
Cuántos nombres por olvidar.

The cabin in the woods

Son reglas. Siempre son reglas. Cada pieza encaja, dicen. Nada es arbitrario. La convención sirve a un propósito. La reiteración de estereotipos y giros es inevitable. Hay un orden y un sentido. Alguien debe morir. Cuestionar su pertinencia es necio: nuestra existencia está en juego. La trama nos antecede. Es impuesta. Está escrita en el lenguaje arcano de nuestros instintos más básicos y hay una razón para que esté ahí. Nos protege del miedo. Contiene la amenaza. No podemos olvidar le pacto. La estructura del sacrificio es una exigencia de lo que estaba antes del tiempo: lo eterno, lo innombrable, aquello que juzga, castiga y observa. Cumplimos su voluntad para conjurar su ausencia.

The Cabin in The Woods
Su sueño es frágil.