Rango Finito

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Habitual

Algo que he noté hoy: un cliente de un negocio es en inglés un customer, palabra que proviene de la misma raíz latina que nuestra costumbre. Así, el cliente en inglés se asume habitual desde su primera visita. Esto tal vez modula la forma como los negocios anglo tratan a sus potenciales compradores. El esfuerzo por ofrecer un buen servicio se me hace siempre mucho más dedicado en promedio que en los países hispanohablantes. A veces es incluso excesivo.

Diario

Como parte de mi propósito de ser más cuidadoso con mi tiempo, este año he iniciado un pequeño diario de trabajo. En ~/Journal/2018 abrí un documento january.md que tengo constantemente abierto en una pestaña del terminal (maximizado en uno de los escritorios virtuales) y tras el número del día redacto una lista de lo que haga. Al final del documento arrastro un apartado adicional To do con un listado (semi-priorizado) de las tareas por hacer. A medida que las termino las reubico en su respectivo día. Es un sistema rudimentario pero se adapta bien a mi rutina de trabajo. No necesito ser minucioso. Un registro mínimo basta para mi propósito. Ahora que dedico bastante tiempo a supervisar el trabajo de otros compañeros y coordinar el diseño, desarrollo y ejecución de modelos y servicios, hacer este diario me ayuda a no caer en la ansiedad de sentir que no hago nada cuando no dedico buenas fracciones del día a programar. Al final del mes planeo añadir una sección de cierre al archivo con un resumen de lo logrado durante el mes. Creo que necesito aprender a valorar lo que hago. Tiendo a despreciarlo.

Apariencia

Por fin llegaron las gafas. Siento que me veo más serio. Las anteriores me suavizaban las facciones. Este apego a mi espíritu naturalmente bondadoso no me convenía, ya que por motivos laborales necesito sostener una apariencia de hombre agudo, rotundo, severo y resuelto (cualidades estas que se evalúan más que nada en la mirada). De lo contrario se diluye la fachada de autoridad incuestionable que es esencial para mi carrera. Debí adoptar unas gafas como estas hace muchos años. Cambian mi relación con el mundo. Tal vez mi vida sería otra. De afeitarme, podría pasar por gerente de un banco cripto-digital o chef experimental. Preservo la barba para sugerir que no por ello pierdo mi nostalgia de revolución, aunque sé que esa fue la primera causa que abandoné. Ser es parecer.

Reseco

Tuvimos que comprar un radiador eléctrico para el cuarto porque la calefacción de la casa no arriscaba cuando se acumulan los días a menos veinte. Por más que haya voluntad de mantenerse activos el invierno limita bastante la vida. Creo que he subido de peso otra vez. Pasamos más tiempo en la casa y cuesta más desenterrar el ánimo para ir al supermercado o comer afuera. Ganan la pereza o el apego al calor. Los últimos años el invierno llega con resequedades que antes no me daban. En las manos, sobre todo. No es fácil aceptar la indignidad de las cremas que jamás fueron necesarias. Ahora tengo un frasco de loción humectante en el escritorio en el trabajo y otro en el baño en la casa. Cuando me descuido arde.

Pronóstico

Nada que llegan mis nuevas gafas. La semana pasada rondamos los menos treinta grados y ayer y hoy andábamos en los diez, con lluvias tibias. De repente, al medio día, la temperatura dio un salto hacia los negativos otra vez y por ahí a las tres de la tarde nevaba de para arriba. Dada semejante variabilidad quién sabe qué nos depara mañana. Tal vez lluvia de sangre.

Medida

No sé en qué ando. Supongo que no en mucho. Observación: ahora que la niña es más grande se pueden hacer siestas más largas. Desarrollo: a medida que se haga mayor podré hacer siestas más y más extensas hasta llegar a la siesta eterna, o sea ese mítica siesta que arranca a las dos de la tarde, después de un almuerzo dominguero cargado, y empata sin sobresaltos con el sueño de la noche, despachándolo a uno sin escalas en un lunes jubiloso donde todo se siente recién creado.

Cerré mi juego de coplas ayer por la tarde. Algunas personas se adhirieron espontáneamente al movimiento y hubo intercambios divertidos. Como cada tuit costaba más, reduje notablemente mi frecuencia. En ese sentido fue un buen ejercicio: me creó un reflejo de medir si valía la pena decir algo sobre el tema del momento considerando el costo de la redacción que aún persiste aunque ya no intente las rimas (que de cualquier forma eran pobres, pero la estructura algo de trabajo requería).

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Ayer de vuelta al trabajo pensé que tal vez debía hacer el esfuerzo raro de escribirlo todo en rima. Empecé con pequeñeces, nada que nadie notara. Un tuit, por qué no, de peces, sobre una desmelenada. Fui cogiendo más confianza con el paso de ese día, y para hoy, chiste y chanza, mi timeline es poesía. Por supuesto no es de gran habilidad, no hay ingenio, más que todo es pa’marcar otro ritmo en ese reino. No demoro en aburrirme. Estos juegos nunca duran. Hasta entonces a aguantarme cada coplita que suba.

Cumplir

Cada primero de enero me siento culpable de antemano por todo lo que no haré. Sé cómo defraudarme y para prevenirlo evado las declaraciones de propósitos y compromisos, lo que no quiere decir que no los contemple.

Pasa también que inadvertidamente cumplo propósitos que jamás me hice aunque tal vez debí hacerme, como renunciar a un trabajo o dedicarle más tiempo a la limpieza de la casa o a la bicicleta. En las lecturas retrospectivas del año que acompañan su cierre los detecto y aíslo e intento convencerme de que de alguna forma me cumplí y soy lo que quise ser. Así compenso por las perezas que determinan, más que cualquier otra fuerza, el ritmo de mis días.

Compras

Unos vecinos nos invitaron a una celebración de año nuevo mañana así que compramos una bolsada de quesos para compartir.

También fuimos a una tienda de gafas y compramos gafas para los dos. Las mías están bastante magulladas y las de M. necesitan actualización óptica.

Después pasamos por la librería del barrio y compré los cuentos completos de Vonnegut. Más que nada para leer los relacionados con la guerra. También encargué un libro sobre caníbales.

De camino a la cafetería a aprovisionarnos de grano tostado (llevábamos tres días sin café al desayuno) pasamos por una tienda de bebé y le compramos no sé cuántos mamelucos al hermano recién nacido de la mejor amiga de L.

Ahora en la casa, después de almorzar en un bar, reposamos del arrebato consumista. Hiela afuera.

Vacío

No hay novedades. Me propuse no hacer nada esta semana y he cumplido. Ya es viernes, creo. El martes vuelvo a trabajar. Este primer semestre habrá bastante qué hacer. Espero tomar un par de semanas de vacaciones en algún punto para viajar. Más temprano que tarde. Todavía no sabemos adónde iremos. Algo nos inventaremos.

Agenda

Quiero organizar mejor mi tiempo. Se me va en nadas ínfimas.

Aunque no lo necesito para usarlo. No tengo nada concreto en mente.

Me preocupa no controlar a conciencia su desperdicio. Nunca sé qué hago con él, así sea para registrarlo.

Gólem

Nevó casi todo el día. A media tarde salimos a deslizarnos en el parque y armar un muñeco de nieve. Nos quedó bien.

No sabía que la nieve se acumulaba al rodarla. Como en los dibujos animados.

Asueto

Por fin llegó la semana larga de descanso. No pienso hacer nada salvo cocinar y tal vez ir a cine o al parque.

En preparación para la semana limpié la cocina. Mañana tal vez aspire la sala.

Fuimos a un restaurante francés que abrieron en el barrio. No está mal.

Abandono

Mejor de la cabeza. Resolví que mañana trabajaré desde la casa así que hoy fue mi último día de oficina del año. Se supone que esta noche caerá una buena tormenta de nieve. Tal vez el sábado volvamos al parque a deslizarnos por la loma. Mañana a las cuatro hay villancicos en el colegio. La niña estaba muy sorprendida de que yo conozca las canciones que van a cantar.

Por la tarde estuve pensando en el abandono y el desprecio con el que castigamos la fragilidad de las personas que por cualquier razón no encajan en el modelo de valores que se impone. Pensaba en particular en una anciana que vi llorar y alegar con fantasmas en la sala desolada de un resguardo para mujeres sin casa cerca de mi oficina. No he visto caras más tristes en esta ciudad que las de las personas que visitan o habitan ese lugar.

Cefálico

1. Tengo dolor de cabeza desde el mediodía. Pensé que bajaría en el tranvía pero solo se acentuó y empezó la incomodidad sensorial. Para el momento cuando llegué a la casa podía no solo magnificar sino sostener hasta la nausea olores apenas perceptibles. Debíamos, sin embargo, salir al supermercado a hacer las compras para la comida navideña y las de la semana de asueto. Resultó ser el mercado más costoso de este año pero quedamos bien aprovisionados para las próximas dos semanas. Haremos una pata de cordero pequeña con papas y ensalada. Es solo para nosotros tres. Ahora tenemos todo lo que necesitamos.

2. Entre el domingo y el lunes vimos The Jinx, la serie documental de Jarecki sobre Robert Durst. Si antes era fabulosa ahora se siente casi urgente, no solo por la exploración psicológica y moral de un hombrecito infame que no se distingue gran cosa en términos de casta, actitud y proveniencia de Trump (ambos millonarios herederos de familias propietarias de edificios en Manhattan), sino por la forma como su monstruosidad se manifiesta a través de sus relaciones con las mujeres de su vida, a quienes o aniquila o usa como excusa o medio para evadir responsabilidades y declararse víctima.

3. Ya solo quedan dos días más de trabajo por este año. El viernes será relajado. Dedicaré el tiempo a revisar el material introductorio para presentar nuestro repositorio principal a los recién llegados al equipo. La primera semana de enero recibiremos a una nueva integrante y quiero mejorar la experiencia (técnica) de los primeros días, que ahora mismo es algo confusa para mi gusto. También estoy reestructurando algunos componentes de nuestro repositorio principal para que sea más fácil de navegar. Ese aspecto de la ingeniería de software que se enfoca en hacer amables y de fácil adopción las herramientas de trabajo me entretiene bastante. Es lindo montar espacios en los que muchas personas puedan colaborar y sentirse (en sus diferencias de estilo y enfoque) a gusto.

4. Se fue el dolor de cabeza. La nausea persiste. Podría ser existencial.