Dicen, con más o menos cierta razón, que la vida de cualquier persona se puede resumir en un sólo incidente. Uno que puede o no ser claro para la persona en cuestión. Un incidente que no contento con simbolizar, comprime la vida entera de esta persona en unos cuantos minutos de plenitud que podríamos llamar existencial aunque probablemente haya un mejor adjetivo para eso. Pero estas cosas siempre hay que pensarlas en retrospectiva porque uno no puede pasarse la vida dedicado a esperar el momento definitivo/definitorio cuando por fin todo sea claro y podamos ser lo que estamos destinados a ser. No, uno no puede vivir así.

Por otro lado, sería triste saber que ya pasó lo que tenía que pasar y de aquí en adelante sólo queda tedio, resignación e inercia.

(Cómo me gusta usar la palabra inercia.)