Despierto a las dos y media. La mamá de Mónica y sus hermanas llegaron a las tres y media. Traían varias maletas y muchos regalos para Mauricio. También algunos antojos que incluyen abasto de achiras para dos años. A las cuatro me fui a dormir. Ellas se quedaron hablando hasta las cinco. Me desperté a las ocho. Lavamos ropa de Mauricio por la mañana. La tropa tardó en despertarse. Hablan y hablan. Hace muchos años que no estaban las cuatro juntas. Fuimos a comer vietnamita, luego al parque y finalmente a un café. Plinio está un poco angustiado con tanta gente. Gonta disfruta montones toda la atención que recibe. Es una diva. Yo soy más como Plinio que como Gonta, así que aquí estamos los dos en el cuarto mientras ellas ven en la sala un DVD de Andrés López que trajeron. Plinio se esconde debajo de mis piernas y duerme intermitentemente con la cabeza recostada en mi pie. Yo leo, trabajo y procrastino. Somos un buen equipo. Quiero mucho a mi gato.