Mauricio sigue dedicado al buceo intrauterino. Todavía faltan algunos días para que cumpla las cuarenta semanas reglamentarias, pero a raíz de las contracciones incidentales recientes toda la sensación de espera se ha precipitado hasta convertirse en impaciencia, lo que en Mónica es más que comprensible pues las contracciones, si no dolorosas, son por lo menos molestas. Yo procuro estar tranquilo, trabajar, leer cosas, oír música, pero la sobrepoblación doméstica hace más pesado todo, por no hablar del calor. La verdad es que Mauricio todavía tiene casi una semana entera para nacer a tiempo. Hoy las contracciones disminuyeron bastante. Todo esto es aparentemente normal. A veces pareciera que cuando se trata de parir todo lo concebible es más o menos normal. Por la tarde compramos comida china. Estaba bien. Nada notable. Esta ciudad no se distingue por esas cosas.

Creo que quería hablar de como ahora Mauricio se ha vuelto mucho más real, más tangible. Ahora la casa está llena de espacios para él. Preparados para él. Cuando pienso en mi trabajo durante los próximos meses siempre lo hago con la conciencia de que él estará presente y hará parte importante de mi rutina. Es agradable la idea de pensar en él y lo que será. Creo que su existencia me hará mucho bien.

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(The Polyphonic Spree, Younger Yesterday)