Día calmado. Trabajo por la mañana y después de almuerzo. Conversaciones con Miguel sobre violencia e institucionalidad. Súbito interés por la tutela a media tarde. Correos electrónicos que vienen y van. Mónica y su familia fueron al centro comercial y compraron el coche para Mauricio. Es verde. Plinio está echado a mi lado sobre la manta roja. Fuimos a comer al restaurante cubano cerca de la casa. Pedí una tilapia frita. Viene acompañada de yuca con mojo y arroz congui. Me recuerda al pargo con patacón que usualmente me comía en el restaurante de Don Saúl, en Coveñas. ¿Cómo andará Don Saúl? Ya debe estar muy viejo. ¿Habrá regresado a Medellín? Los señores del restaurante cubano (Juan y Antonio) saben que Mónica se llama Mónica y que Mauricio se llama Mauricio. Mi nombre no lo conocen, creo. Me dicen “caballero”.