Cuarenta semanas de embarazo, la frontera final. Las hojas rojizas de los arces en el parque anuncian la llegada del otoño. Para celebrar, donas caseras de arequipe y bocadillo al desayuno. Las obras cerca a la casa continúan pero están cada vez más lejos. La calle está casi lista. Me preocupaba que Mauricio Arturo tuviera que soportar ese ruido a diario desde las siete de la mañana. En particular, los pitidos automáticos de los camiones dando marcha atrás.