A continuación algunas reflexiones breves y probablemente ingenuas a propósito de los cables diplomáticos de EEUU recientemente liberados por Wikileaks:

Primero: es evidente que los documentos que ha liberado Wikileaks en esta ocasión son mayoritariamente inofensivos para cualquier parte involucrada y lo único que por lo pronto dejan al descubierto es la debilidad de los sistemas de seguridad de información de los EEUU. Algunos analistas han sugerido que los canales diplomáticos se verán afectados por lo ocurrido y que algunos paises estarán menos dispuestos a colaborar con el departamento de estado gringo a través de sus embajadas, lo cual dudo. También dicen que ahora se cuidarán más de dejar por escrito decisiones comprometedoras. ¿Es que antes lo hacían? Por lo pronto ninguno de los estados “afectados”, descontando los gobernados por dementes, ha expresado mayor molestia por el contenido de los cables. Después de todo no revelan nada que no se sospechara anteriormente.

Segundo: sorprende la reacción exagerada del gobierno gringo quien, por medio de Hillary Clinton, ha anunciado que la liberación de los cables es un “ataque a la alianza global” (Yo aquí sentado en mi sofá esperando a que esté la carne para las fajitas me pregunto de qué “alianza global” hablan. ¿Será la misma que insisten en ignorar manteniendo un campo de torturas en un rincón de Cuba fuera de la legislación internacional? ¿O esa cuya autoridad evaden cuando lanzan un ataque militar basado en información de inteligencia falsa? ¿O la que les importa un comino cuando les exige compromisos de control de contaminación o protección ambiental?). Claro que eso no es nada comparado a lo que opinan los buenos muchachos del National Review, que entre otras cosas proponen la pena de muerte para quien quiera que haya filtrado los documentos y de paso nos explican cómo se debe tratar a Julien Assange: “As for the founder of WikiLeaks, surely the U.S. government has the power and the motivation to, without physical or illegal methods, make life miserable for him, regardless of where he is.” Esto por no hablar de ese paradigma de la democracia llamado Silvio Berlusconi, que a través de un portavoz de su gobierno llama a Wikileaks “El nuevo terrorismo” porque un cable sugirió que las fiestas del presidente de Italia son “salvajes”.

Tercero: pregunta: ¿por qué semejante reacción si los cables liberados, no comprometen de manera evidente la seguridad de nadie ni mucho menos facilitan ataque alguno? ¿es simplemente un ejercicio de fuerza para demostrar quién manda? ¿o es que Wikileaks tiene más información y las amenazas son “preventivas”?

Cuarto: los comentaristas de los cables han hecho énfasis en la farsa que dejan a descubierto, en la hipocresía general que evidencian. Esto, naturalmente, no debería extrañar a nadie. La diplomacia no exige caballerosidad. La diplomacia es un juego de poderes basado en el control y manejo de información. No todo debe/puede estar sobre la mesa.

Quinto: sea como sea que la diplomacia funcione, ciertos cables demuestran que el departamento de estado utilizaba (o intentaba utilizar, quién sabe con cuánto éxito) su servicio diplomático para labores de espionaje, ordenando seguimientos y recopilación de información personal de dignatarios y figuras políticas en distintos paises. Preguntas: ¿Esto es permisible? ¿Cuáles son los límites de acción de la diplomacia y cómo se deciden? ¿Qué opina la “alianza global” de esto? ¿Por qué la ONU no reacciona y exige explicaciones? ¿Quién manda a quién?

Sexto: ¿de verdad hay que defender a Wikileaks? ¿cuál es su crimen? En mi opinión Wikileaks no hace nada que el periodismo de verdad no hiciera hace algunas décadas: mediante contactos anónimos adquieren documentos/informaciones de carácter reservado cuyo contenido luego publican protegiendo a la fuente que lo entregó (¿ha pasado antes? ¡claro que sí!). Wikileaks simplemente sistematiza este procedimiento y libera la información para que el periodismo haga lo que ya olvidó cómo hacer. ¿El buen periodismo es terrorismo? ¿Los informantes periodísticos merecen la pena de muerte? ¿De verdad hemos llegado a semejante momento en nuestra historia? Dado el volumen de información, procesarla tomará un buen tiempo y es seguro que la mayoría no aporte más que nuevos chismorreos para el deleite de esos periódicos que se han convertido en largas secciones sociales con comentarios entre lo ridículo y lo grotesco de funcionarios estatales, pero quién quita que entre todo eso no aparezca algún dato que destape una nueva olla podrida en algún lado (Un ejemplo. Nota: valdría la pena montar una lista alimentada colaborativamente con este tipo de casos).

Séptimo: es probable que el departamento de estado siga el consejo de los muchachos del National Review y la vida de Julien Assange se llene de infinitas dificultades en los próximos meses con el patrocinio de la CIA y cia. Si esto ocurre, es crucial que Wikileaks pueda prescindir de los servicios de Assange. Esta, para mí, es una de las principales preguntas con respecto a Wikileaks: ¿qué tanto depende de la labor de Assange? ¿qué tan crucial es Assange para que la organización funcione y continúe dando frutos? Misterio.

Octavo: publicidad: Juan Manuel quiere explorar a detalle los cerca de 2400 cables liberados que fueron enviados desde la embajada de EEUU en Bogotá. Sospecho un nuevo proyecto de crowdsourcing en camino.

Noveno: más preguntas: todavía no me queda completamente claro qué ganamos con estas nuevas filtraciones. Las anteriores dejaban en evidencia casos de tortura y crímenes de guerra, barbaridades impunes que era necesario desvelar y procesar. ¿En este caso, dos días después de ocurrida la publicación, qué tenemos? ¿Qué podemos esperar? ¿Cuál es el valor legal de esos documentos? ¿En qué sentido cambian las reglas del ajedrez diplomático? ¿Lo cambian? ¿Y qué hay de nuestra percepción de los gobiernos y su relación con sus gobernados? ¿Qué merece ser clasificado como secreto? ¿Qué debe ser considerado de dominio público? ¿Hasta qué punto la seguridad de una nación depende de ese secretismo? ¿En qué punto ese secretismo se convierte en paranoia? ¿Cómo perjudica esa (posible) paranoia al estado que la padece?

Décimo (Adenda): ayer olvidé mencionar otro detalle importante: por lo pronto, la mayoría de la información de los cables a la que tenemos acceso ha sido canalizada y divulgada a través de periódicos como el New York Times, que han reconocido que hicieron una selección cuidadosa del tipo de asuntos que tratarían (los criterios son vagos y aducen “seguridad”), y otros medios más frívolos cuyo propósito es capturar la atención con titulares escandalosos. En consecuencia, y dado que no parece conveniente que nos enteremos del contenido de los cables a través de medios con más intención de ocultar información o divertir atención que de exponer (ni siquiera con la información en sus manos están capacitados para hacer el trabajo de les corresponde), parecería que es necesario que los medios independientes y pequeños y los ciudadanos tomen en sus manos el trabajo, que nadie más hará con seriedad, de explorar y visibilizar la información realmente relevante oculta entre la montaña de cables.

(Al margen: Rango Finito ahora tiene una pequeña portada que no sirve para nada más que preservar para la posteridad el gusto que dio despertarse y salir al balcón esta mañana.)