Día de cambio de hora. Ahora amanece más tarde. Desayunamos en Family Circle, un típico desayunadero canadiense con perversiones griegas debidas a la proveniencia de sus propietarios. Me comí una omelete con verduras y souvlaki. Estaba bien pero prefiero mis huevos benedictos. Luego de que Jana, Clif y Lorelei se fueron para Hamilton, Mónica salió a trabajar. Yo estuve toda la tarde dedicado a la preparación de mi charla. Me acosté a la una y me levanté a las seis. Estoy en el tren ahora, acabo de revisar la presentación y luce bien. Llena de imprecisiones con propósito didáctico, pero bien. Por la noche comimos pollo korma y pakoras. Durante el desayuno en Family Circle hablamos de los primeros recuerdos. Lorelei podría tener su primer recuerdo, su primera noción permanente de identidad, en cualquier momento. Debería existir una teoría psicoanalítica que asociara primeros recuerdos con rasgos de personalidad. El primer recuerdo de Jana es alrededor de los nueve meses. El hermano, creo, hacía algo en el patio y Jana intentaba imitarlo pero no podía: el hermano le decía que lo estaba haciendo mal. Clif, por su parte, recuerda el día que descubrió que, agarrándose de una manta que cubría el sofá, podía pararse y dar pequeños pasos. Yo recuerdo la caída de un televisor y la consciencia terrible de que era mi culpa (aunque no era mi culpa). Mónica recuerda que estaba en el Huila y alguien le decía que las hojas de un árbol, si se dejaban al sol, se convertían en sapos, entonces ella recolectaba algunas hojas, las ponía en la terraza de la casa y se sentaba a esperar.