Día caluroso con un poco de ansiedad. Me levanté tarde. Había pepinos parlantes evangelizando en televisión. Leí un rato. También revisé las notas de la última reunión con Rahim e intenté llenar algunos detalles de los argumentos. Por la tarde, luego del almuerzo, fuimos a la reunión con nuestra trabajadora social. Da gusto verla. Es algo que nos hace mucho bien. Cerca del hospital hay un supermercado coreano donde compramos provisiones para la sopa de miso esporádica. También compré una botella grande de nectar de ciruela. Me gusta porque sabe a Ventilán. Ese es un sabor que asocio con calma y alivio, me ayuda a respirar.