Irene tiene problemas con su desnudez pública. Laura y Pedro escriben poemas. Joe Milutis explora el uso de esto. René lee The Pale King. Javier lee Against The Day (y no es el único, Martín Cristal también anda en ello (¡y hace diagramas ilustrativos!)). Kunkel sobre David Wallace muerto (y Jim Santel sobre lo que Franzen opina sobre el mismo tema). Gloria no sabe cómo hacer las paces son sí misma. Roger propone una lista de expresiones prohibidas. Lucía y la videotienda mítica en Kioto. Iñigo comenta los archivos de Guantánamo.
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Es difícil encontrar buenas lecturas en español. Hay poquísimos sitios bien hechos que compilen con cariño y cuidado lecturas variadas. Algunas cosas buenas pasan en blogs y pasan, por tanto, mayoritariamente desapercibidas porque ahora ya nadie enlaza nada (entre otras porque los blogs entraron en decadencia ya que de cierta manera van en contra del nuevo dogma). A los periódicos, por su parte, ya no les interesa publicar contenido perdurable, artículos bien armados que se sostengan y digan cosas. Con HermanoCerdo intentamos proponer una fuente de lecturas, pero la búsqueda de autores que escriban cosas bonitas gratuitamente es un lío (y en particular, es casi imposible encomendar artículos). Además nuestro impacto es pequeño. Me gustaría que habláramos menos de libros y más de gente y cosas de verdad pero nuestros contribuyentes son estudiantes de literatura, con todo lo malo y lo malísimo que tiene eso. Etiqueta Negra prometía y llegó lejos pero siento que perdió el filo. Algo parecido pasó con Gatopardo y de Letras Libres ni hablemos. En Colombia, El Malpensante hace el esfuerzo, pero cojea y se especializó en publicar firmas e intelectuales. Arcadia se siente provinciana y condescendiente. Casi todo, la verdad, se siente provinciano. Dicen que Orsai está bien, pero se rehusa a existir seriamente en línea (y lo que vi no me emocionó tanto (aunque sea menos provinciana que el resto)). Hacen falta publicaciones que intenten abarcar más que el círculo de amistades de sus editores. No, miento, eso es casi inevitable. Mejor: tal vez hacen falta más publicaciones que no estén bajo el control de literatos, que son una peste y casi nunca tienen algo sustancioso que decir. Eso ya sería un buen paso.