La casa limpia. Oda a la casa limpia. Limpio la casa para sentirme limpio por dentro. Cuando me siento limpio las cosas funcionan y me cuesta menos ser. En la limpieza de los platos, del piso, del sofá, de las repisas, de los mesones de la cocina, encuentro un propósito preciso y realizable, algo que me ocupe sin perturbarme ni frustrarme. Limpiar me exige esfuerzo y concentración y en compensación recibo, al terminar, esto: la sala en silencio, el gato negro de espaldas sobre el suelo mirando lo que pasa afuera, la mirada fija del gato amarillo sobre el tapete, el ruido de la tormenta que se aleja, la silla ligeramente reclinada, olor a calma.