Hago lo que pienso que necesito hacer para poder sentirme mejor. Pero para sentirme mejor debo hacer cosas que me duelen. En particular, debo afrontar y reconocer ustedes saben qué. Pienso en ustedes saben qué e intento otorgarle un estatus de realidad estable. Lo hago mediante la creación de algo que me permita despedirme. No pude despedirme cuando se fue. No me atreví. Tantos viajes y todavía no sé cómo despedirme. Aun así lo intento. A casi nueve meses lo intento. Cierro los ojos y lo intento. Siento el aire entrar por la nariz y la ansiedad en el pecho. Soy esa ansiedad cosquilleante dentro de esa ausencia. Escribo una palabra. Espacio. Escribo otra. Espacio. Vuelvo atrás. Lo miro. Todavía lo puedo ver. Me despido para poder llevarlo conmigo. O para poder irme con él.