Un jueves como hoy hace nueve meses nacía mi chiquitín. El día más feliz de la vida. Se fue muy rápido. Nos dejó solísimos. Por fin, hace unas semanas, encontré el ánimo para escribir uno de los cuentos que quería escribirle. Uno sobre niños con poderes que planean viajes espaciales. Lo había empezado hace un rato, pero no había podido seguirlo. No sabía cómo. Ha cambiado un poquito, creo. No es el mismo que pensaba. Se volvió más serio. Pero todavía intento imaginarme que se lo escribo a él. Así no vaya a poder leérselo. Siento que tengo ese compromiso con él. Lo escribo a capítulos cortitos, uno o dos por día, y cuando termino las primeras versiones los leo en voz alta y pienso que se los leo. Intento que la vida no sea triste pero me cuesta. Hay días cuando me da muy duro. Nadie está diseñado para aguantar estas cosas. No sé cómo hacen.