La interacción del fantasma con el mundo vivo es modulada a través de una proyección de lo vivo en lo muerto. En tanto que proyección, es falsa, producto perverso de su propia nostalgia. El tormento del fantasma radica en su incapacidad para emerger de la proyección, que lo atrapa en sus remordimientos y le impide continuar su camino hacia el estado de calma y ausencia de dolor comunmente conocido como Satori. Su contacto con el mundo vivo es un sueño dentro de sí mismo. Mientras que el fantasma habite la proyección, su memoria persiste. Esto le impide acceder a una muerte plena. Su condición fantasmal es el castigo que merece por negarse a aceptar la inexistencia del pasado.

(clic)