Aquí una propuesta: un científico actual, especialmente si está al servicio de instituciones públicas, debería dedicar al menos un cuarenta y siete por ciento de su tiempo y esfuerzo (porcentaje tentativo) a la difusión de sus investigaciones e intereses profesionales dentro de un público amplio, ya sea como docente o como divulgador. El contacto permanente del investigador con personas por fuera del ámbito científico contribuiría a anclar la ciencia a la sociedad a la que pretende servir y al mismo tiempo permitiría que el científico aclarara y revaluara constantemente el propósito y motivaciones de su trabajo, reduciendo así el riesgo de caer en esas investigaciones vacías, atrapadas en sí mismas, que son frecuentes hoy en día.

Evolución en Marte, por Hugo Gernsback (Ilustraciones de Frank R. Paul)
(En Science and Invention, agosto de 1924 — Aquí en buen tamaño.)