Dos empresas pretenden redefinir lo que constituye internet. La primera centra su poder en un motor de búsqueda que decide casi que por sí mismo, ahora que los enlaces han muerto, cuál es la subred de sitios relevantes o incluso válidos. El certificado de esta relevancia o validez se autorrefuerza mediante la dependencia al uso de la herramienta, que recientemente promueven a través de la integración forzada de sus servicios. La segunda basa su estrategia en el establecimiento de una plataforma de interacción social cuidadosamente modulada que poco a poco aglutina toda la actividad en línea de sus usuarios en páginas normatizadas, uniformizadas y comercializadas con contenido ultrarregulado. Ambas empresas aspiran no a dominar la red sino a convertirse en la red. Sitios como este blog serán pronto un anacronismo de la época extraña en los inicios del todo cuando las personas todavía tenían algún nivel de control de su identidad y actividad en línea.