Los enlaces nacieron para referenciar. Cuando alguien incluye un enlace en un texto tiene la intención de invitar a su audiencia a ampliar su lectura a través de ese enlace. De paso, contribuye a enriquecer la red, generando una conexión entre el contenido a enlazar y las palabras enlazadas o incluso el texto entero. (Tal vez por eso el término vínculo a veces funciona mejor como metáfora. Aquí una ilustración gráfica del concepto con revistas de la edad de plata española.) Los motores de búsqueda se valieron de la semántica implícita en esas interconexiones generadas manualmente para clasificar y ordenar la red.
En este momento, sin embargo, las llamadas redes sociales (cuando no fagocitan contenido impunemente) son el mayor generador y direccionador de enlaces (después de Google y las sucias granjas de enlaces que viven de la SEO, que por su carácter meta no cuentan en este análisis). La nueva dinámica de distribución y creación de enlaces en estos servicios intermediadores fuerza un replanteamiento de su función y propósito. De cierta manera, el enlace expansivo y enriquecedor corre el riesgo de desaparecer.
Una de las maneras como las redes sociales contribuyen a la extinción de los enlaces radica en la mecanización de su reproducción. Buena parte de los enlaces disponibles en redes sociales son el eco del eco del eco casi inmodificado de un enlace originalmente publicado por el autor del contenido enlazado con el ánimo de promoverlo. Aunque los ecos firmados pretenden certificar la calidad del enlace, nunca funcionan de manera tan efectiva como una recomendación directa pues jamás dejan de parecer autopublicidad. El Like o RT no es un boca-a-boca sino simplemente la reproducción automática de un volante digital, que, como en su versión física, por lo general va directo a la basura sin ser leído o, en este caso, explorado. Los contenidos que se benefician de este proceso son aquellos con enlaces que se difunden brutalmente, sin agüero, por lo general apoyados en un aparato publicitario (o al menos una intención) comercial.
(Digresión breve: la muerte de los blogs es una consecuencia lateral de este fenómeno. Hoy en día, los pocos enlaces a blogs provienen de sus propios autores. El medio, por su naturaleza personal, no tiene el caudal para competir en atención. Depende de las redes sociales para capturar audiencia. Ya no puede sostener conversaciones.)
Por otro lado, en tanto que el enlace es esencialmente siempre el mismo, al ser reiterado no hay enriquecimiento semántico. La manualidad del proceso original era fundamental para propiciar esto. Sin ella no se generan verdaderas nuevas conexiones directas que contribuyan a clasificar su contenido, posicionarlo, vincularlo a otros e interreferenciarlo.

Nota al margen: otro día hablo del arte en ascenso de curar la red manualmente. Para mí el futuro de la internet valiosa va en esa dirección.
Extraño los weblogs.
curar la red manualmente. qué bello. yo quisiera hacer algo así.
Abra un blog y “coleccione” algún tema, con gusto y comentarios personales. Esa es la manera.
Otra nota al margen: para ejemplificar, a continuación los mayores generadores de tráfico hacia este blog en el último año: el 44% de las entradas a este blog provenían de Twitter (casi todas desde los enlaces que yo mismo publiqué), el 23% son accesos directos (¿yo mismo autoeditándome compulsivamente?), el 14% llegan a través de Google (la SEO no es mi fuerte) y luego sigue Facebook, con un 2.5% (lo que es de admirar considerando que no estoy registrado en esa red). Luego sigue el blog El lamento de Portnoy, de mi amigo Javier (que sospecho que usa su blog de portal para visitar regularmente este y otros). Entre los primeros 50 generadores de tráfico hay varios blogs, pero los enlaces desde entradas específicas de los blogs son pocos por no decir siete. Casi siempre son enlaces listados en blogrolls.
Miré las estadísticas de mi weblog antes de que muriera y la mayoría de personas llegaba por motores de búsqueda (80%). Las consultas más populares son sobre estructuras de datos y sobre películas.
Solo el 11.5% por tráfico directo. Y supongo que parte de ese tráfico directo era yo mismo verificando lo que escribí.
Cuando su blog todavía estaba activo las redes sociales no eran tan importantes. Hace por ahí tres años la mayoría de las entradas de a mi blog también provenían en Google. De lejos.
Otro detalle clave: los enlaces en redes sociales están ofuscados por minimizadores de urls y son esencialmente planos en el sentido de que no hacen uso activo de hipertexto. Sospecho que esto también contribuye a reducir su utilidad práctica a la hora de hacer organización/clasificación semántica.
La palabra *manualidad* es la clave de todo ahí. Tienen razón en éso los que insisten en que uno copie y copie con las manos miles de kanji, miles de letras de la Torá o miles de manuscritos, o toque miles de escalas. El enlazar automáticamente produce muchos más resultados, pero es discutible qué hondura semántica tienen.
Leía un comentario sobre aprender Teoría Musical con el libro de Schoenberg: *toca* tocar los ejercicios en piano, de lo contrario no se aprende de verdad.
Con Alejo hablábamos de la diferencia enorme entre los discos físicos que uno tiene (pocos – alrededor de mil) y los mp3 acumulados muchas veces pasando de memoria a memoria. Hay mucha más música en los mp3 acumulados, en cantidad pura y dura. Si se grabara en discos ocuparía tal vez 10000 de éstos. Sin embargo, uno “tiene” más las obras en disco físico (dice Alejandro, y tiendo a creerle). Mis “pocas” cantatas de Bach en disco (10 o 12) no son nada con respecto a mis “muchas” cantatas en la memoria de esta máquina – sin embargo esas pocas en disco las conozco mejor, y siento que las “tengo”. Las demás se podrían borrar (o no, realmente ya no importa) y “están ahí”, igual a todo internet.
Buen punto ese de la propiedad del contenido. Tal vez haya más apropiación e intención (a diferente escala) entre el enlace manual y el automatizado.
Yo también creo que la clave es la manualidad de la cosa. Muy pocos se toman el trabajo de recomendar o enlazar nada que no sea originalmente suyo. Eso siempre será mejor que un RT.
Por si sirve como datos la mayoría de las entradas a El lamento de Portnoy se reparten así: Search engines 80.29%, Websites 19.68%
Lo que más me divierte es que a causa de los comentarios de los relatos de Bolaños recogidos en Putas asesinas, gran parte del tráfico viene generado por la busqueda “Putas”. Nada literario. O sí.
Empiezo a notar cierta tendencia a afirmar que los blogs han muerto. Pero creo igualmente que están sobrevalorados (incluido El lamento). Pero verte de vuelta me hace tener esperanzas.
¡He escrito Bolaños! Anatema
Si quiere lo edito.
Sólo al leer esta entrada entendí algo más de lo que escribiste en la anterior.
Mi pregunta es sencilla. Si yo copio el enlace de un post (el URL) y lo twitteo recomendándolo, se crea un nuevo enlace? es distinto de hacer RT?
Un problema de los blogs, para mí, es que se tiene que estar revisando cada página para ver, si hay nuevo contenido porque no tengo blog. Tengo Tumblr y en el Dashboard me aparece lo que publican los otros que sigo y me permite mirar rápidamente cuándo han escrito.
Y si, estoy tratando de tener una conversación por acá, porque no estás escribiendo 140 caracteres en twitter
Creo que me refiero más al texto que acompaña al enlace, Carolina. Si simplemente copias y pegas una dirección no estás añadiendo contenido propio al enlace. Si copias uno de esos twits con enlace que yo pongo en twitter para anunciar que hay una nueva entrada estás reproduciendo, pero no creando contenido nuevo. Lo ideal, supongo, es recomendar con constancia sitios y textos que uno ve. Recomendarlos personalmente. No hacer RT de otras recomendaciones sino tomarse el trabajo de copiar y pegar la dirección y decir unas cuantas palabras al respecto.
Los blogs cuentan desde hace muchos años con un sistema para seguir actualizaciones independiente de la plataforma que se llama RSS. En Google Reader puedes suscribirte a los blogs que te gustan y cuando abres la página te dice cuáles han sido actualizados recientemente y hasta puedes ver el contenido de todas las nuevas entradas en ese mismo lugar.
Coincido.
De todas las personas que sigo en Twitter, aprecio sobre todo a los que son generosos, los que comparten aquello que les gusta.
Pienso en @albertochimal, por ejemplo. Cada recomendación suya (con sus palabras), suele ser buena. Y el hecho de que sea él y no un robot quien me recomienda algo, suele mejorarlo mucho
Gracias, Javier, creo que ya entendí qué quieres decir con enlace nuevo. Crear contenido nuevo, original. Ese contenido sería el texto del comentario, hecho a mano, del post que se recomienda. Enriquecer la red. Me imagino la telaraña de diversos caminos si se dibujara.
Revisaré de nuevo Google Reader (recordé que Cristina V me lo había recomendado). Dejaré la pereza a un lado.
Y si tenéis tiempo, jugad con Google Insight:
http://www.google.com/insights/search/?hl=es
Defiendes (y defiendo) la elaboración, la artesanía, el escribir con lápiz y papel, pensar, elaborar juicios propios, divulgarlos, reelaborarlos si es necesario, vincularlos… eso buscas y eso busco. Sí, así es.
Sesuda entrada. Tomamos nota.
Yo creo que para la finalidad de los buscadores los enlaces en twitter y facebook son igual de útiles (aunque tengo la sensación de que facebook casi no se indexa y twitter se indexa demasiado). Los RT’s por lo general son dicientes. Lo que pasa con los RT por lo menos en tumblr es que vuelven el sistema absolutamente soso, todo el mundo se la pasa reenviando y escriben muy poco, y uno pierde el interés general. Y se valora demasiado la imagen ingeniosa que ya está hartando.
Los enlaces en redes sociales son útiles para las máquinas (y el aparato publicitario que sostienen), tal vez, pero no para uno.
Los RTs son “dicientes” de la influencia de su autor o patrocinador. No es frecuente que un twit sin un patrocinador o autor reconocido alcance suficiente amplitud. La gente siempre le para más bolas a lo que dice el famoso, así el famoso no diga mayor cosa.
Cuando lei “la imagen ingeniosa” pensé en la imagen personal ingeniosa que se promueve en twitter (y no en lo de tumblr, sitio que no reviso nunca con mucho cuidado): ese personaje que se comunica a punta de ironía e ingenio. Yo prefiero la autenticidad de los que no sienten que estén en concurso de talentos.
[...] aquí citando a este post. Enrique Vila-Matas lo recoge hoy, a su vez, en El [...]
Hola, me animé a escribir porque me pareció muy interesante el tema! No creo que los blogs mueran, al contrario crecen en número, pero lo que sí es cierto es que cada vez hay menos comentarios a algunas entradas. ¿Será porque las grandes redes sociales se están llevando la voz opinante a esas esferas?
Y a mi, Google Reader efectivamente me ordenó mucho las lecturas de blogs. De hecho, llegué a este enlace por el comentario de Portnoy que a su vez me recomendó el mismo GR por mis intereses
A generar contenidos y vincularlos con otros!