Un blog es un lugar para publicar contenido en línea a través de una infraestructura técnica sencilla que facilita parte del proceso de adecuación del diseño y demás. Es un tipo de cuaderno digital formateado y navegable. En ese sentido el blog no es un género ni admite delimitaciones temáticas, de estilo o de uso demasiado específicas.
Pregunta: ¿Se puede hacer literatura en un blog? Respuesta: ¿Se puede hacer literatura en un papel?
Pero es que el blog es instantáneo, claman los puristas. Esta urgencia temporal debilita inherentemente lo que quiera que se escriba en él. No puede ser valorado con los mismos estándares de la literatura sólida y lenta, procesada, que se construía en papel y era cuidadosamente revisada y moldeada por esos míticos editores que ahora todo el mundo extraña. No sé. No me lo creo.
(¿Dónde están esos todos esos editores superpoderosos en español, por cierto?)
Que un blog no permite sostener narrativa, dicen, pero no es difícil (aunque antes era más fácil) encontrar blogs que con o sin intención cuenten historias (muchas, complejas y anidadas) en entregas regulares. Adonai sabe cuánto control hay en esas historias, y no dudo que algunas sean ingenuas y otras (muchas) merezcan más trabajo en el texto, pero es evidente que están ahí.
¿Qué los blogs están anclados en el presente? Qué tontería.
¿Qué por qué escriben todos los días? ¿Por qué no son más pudorosos? ¿Y quién dice que no hay pudor ni control ni intencionalidad? ¿Quién dice que sólo hay una manera correcta de llegar a textos valiosos y perdurables y esta no puede pasar por un medio de publicación instantánea?
Tal y como yo lo veo, el blog es un espacio y una herramienta para jugar con textos (enriquecidos o no) y cada quien lo usa para lo que le plazca. A mí me permite explorar formatos y pequeñas estructuras. Es mi laboratorio público y también mi pequeña emisora contracultural. Escribo sobre lo que quiero y como quiero. A veces me corrijo compulsivamente. A veces escribo todo en diez minutos. Miento y me contradigo. Sostengo con pasión posiciones en las que no creo. También a veces digo lo que pienso y lo que siento. Me impongo ritmos de producción por temporadas. Mido mi propia capacidad para armar y condensar ideas. Recopilo esbozos de cosas que quisiera hacer más tarde con más cuidado. Propongo conversaciones sobre asuntos que me intrigan o me preocupan. Intento detectar mis vicios de escritura y corregirlos. Experimento con voces y tipos de prosa. Me interesa el impacto que estos textos producen en sus lectores (así sean pocos). Valoro la retroalimentación y las interpretaciones. A todo esto lo llamo notas. No tiene más aspiraciones. No sé si sea literatura ni me importa.

tal vez todo sería más claro si empezamos definiendo lo que es literatura. así las cosas está todo muy ambiguo.
(el enlace a lo de olmos le quedó malo).
Esa es una tarea insulsa. La literatura existió por años (o incluso siglos) antes de que a nadie se le ocurriera que necesitaba ser definida para poder ser apreciada.
Mi punto, lo reitero, es que si la literatura (lo que quiera que sea) se puede hace en un cuaderno, se puede hacer en un blog.
Do agree. Y lo mismo, punto por punto, se puede decir de Twitter. Que es blog, finalmente.
Con Twitter la vaina es que escribir a golpes de longitud tan limitada es medio antinatural. Es como usar una libretita de 4 x 2 centímetros.
En fin… deberías haber ocupado tu el sofá… que, por cierto, era muy incómodo, haciendo que todo fuese bastante molesto.
Me acordé de ti y mencioné el Plan
Aprecié la mención del Plan. El minuto de silencio en honor a Philip K. Dick hubiera venido muy bien.
Enmarque usted el octavo párrafo.
Deje que el tiempo (t) lo sedimente, y lo digo por el tercer párrafo.
Hacerle la cama a la narrativa, en el quinto párrafo.
Dos preguntas retóricas, “párrafos” segundo y sexto. Bien intercaladas.
Exquisita definición de un blog en el primer párrafo. Es lo que más le ha costado escribir. La sintaxis le delata.
Desarrolle el séptimo. Tiene para destilar.
No le evalúo -¡pardiez!-, simplemente me satisfizo su metanota que pienso metavincular.
Será el hábito de la literatura japonesa, o el de hacer epigramas, pero a mí los 140 caracteres no me resultan antinaturales. Simplemente no se sienta uno a redactar una novela ahí. Pero la naturaleza literaria de lo escrito no depende de la extensión. Me refería a eso.
Me gusta esta nota, Javier. Coincido en lo de Twitter (que no ejerzo). No creo que Baltasar Gracián tuviese Twitter en mente cuando enunció su máxima – y ahí radica la cuestión: la calidad.
Otra cuestión que deberíamos plantearnos es la interacción de lo personal y lo público en un blog. El blog es personal, pero no es privado. Los que escribimos un blog aspiramos a que se nos lea (y añado: el que acepta comentarios es porque quiere un poco también que se le estimule con respuestas). Es como invitar a alguien a entrar en tu casa, como de visita. Lo curioso es que (casi) nadie deja tarjeta de visita. Pondré el caso que conozco: mucho antes de que Freedom (Franzen) se convirtiera en producto de consumo de masas escribí una reseña/nota, la cual ha recibido 3500+ visitas. Solamente 5 personas han escogido interactuar con el autor de la nota. No sé si porque es una nota pésima, o es porque ni siquiera se molestan. Creo que es indicativo de algo – en el ciberespacio no hay cortesías ni protocolos – como mencionabas en otra nota, la tecnología crea un entorno donde es fácil eludir el contacto, deshumanizarse.
Saludos,
J.S.
Coincido en que los blog son, de alguna manera, de muchas maneras, como sus homólogos de papel que se usaban para garrapatear ideas, bosquejar caminos, delinear tramas argumentativas entre dibujitos en los márgenes y tachones. No sé, por otro lado, si los bosquejos de relatos sean relatos en sí mismos y, en esa misma línea, se les pueda considerar como un subproducto (o preproducto) de la literatura… quizás sean, viendo con optimismo los resultados, el germen de nuevas formas de literatizar el entorno o de dar testimonio de las nuevas formas de vida…
Saludos desde la fría y lluviosa Bogotá
Un post con el que estoy totalmente de acuerdo. También con el concepto de twitter limita y no creo que sea pensado para dejar huella, me parece más inmediato, más del presente y muy útil para divulgar lo que no se encuentra en la prensa normal o en las noticias.
No se de estilos, pero me agradó leerlo. Disfruto los temas que planteas, que además dan lugar a muchas interacciones que complementan y dan acción a lo escrito.
Una nota inspiradora. Las viejas preguntas insolubles siempre regresan; quizá porque nunca se fueron. A menudo no tienen más sentido que el entretenimiento intelectual, pero ayudan a distinguir a los que sólo miran hacia atrás, como el Ángel de la Historia; sólo que este veía ruinas donde los otros ven un espacio de melancolía. Puedo imaginarme a los “puristas” amanuenses haciéndose similares preguntas ante los primeros textos impresos. Desconfíen por sistema de los puristas, porque han encontrado lo puro y, por definición, están estancados.
Me quedo con el último párrafo. Literalmente. Copio y pego en mi propio espacio. Confío en que me servirá de divisa cuando note que me vence la “responsabilidad” de escribir.
Salud.