El lenguaje permite construir vínculos sintácticos entre realidades independientes para crear la ilusión de una experiencia compartida a través de la normalización local de referentes. Este proceso es conocido en matemáticas como skolemización. El uso extendido del lenguaje colapsa la dimensión del universo, entendido no como el espacio-tiempo (modelo primitivo y falaz) sino como la suma directa de percepciones de sus habitantes conscientes (inicialmente aislados, cada uno en su vivencia). Lo anterior facilita los cálculos requeridos en cada iteración de la simulación y contribuye a optimizar el manejo de memoria activa.