La ardilla volvió hoy. Es la cuarta vez que viene esta primavera. Es gruesa y de pelaje negro-rojizo. Tiene tetas llenas, de recién parida. Probablemente busca comida. Se para en el alféizar de la ventana que da al balcón y pone las manos en el vidrio. Mira hacia adentro. Por lo general los gatos duermen cuando viene. La última vez me acerqué a la ventana y no se alejó. Puse la nariz en la ventana y la ardilla me miraba intrigada desde el otro lado, sus garritas a milímetros de mi cara. Hoy Gonta estaba despierto y se acercó conmigo. La ardilla bajó al piso del balcón pero luego volvió a, supongo, mirarnos. Se quedó un rato y luego saltó a la baranda del balcón y de ahí a una rama en el árbol.