Escribo esta entrada con el iPod. Mi fiel MacBook de cuatro años sacó la mano. El disco duro sucumbió a mis abusos. Estaba débil y aletargado desde hace meses. El lunes pasado, coincidencialmente, había comprado en un arranque de consumismo el que será su reemplazo. Tardará una semana en llegar. Hace unos minutos bajamos a revisar las ardillas. Todo parece estar bien. Entradas breves (y comunicación restringida) hasta nueva orden.