La reacción inicial al compuesto biológico es apenas visible y puede ser confundida con irritación alérgica. El desarrollo de cuerpos neurológicos secundarios (mayoritariamente localizados en la parte inferior de la espalda y en los muslos; diámetro máximo registrado de cuatro centímetros) se inicia alrededor de las cinco semanas de exposición pero sólo un once por ciento de los casos estables (ver apéndice D.2 para otras manifestaciones) reportan actividad cognitiva superior al cabo de un año de crecimiento. Cada apéndice es independiente y recurre al sistema perceptual-mnemónico principal para surtir su base vivencial. Progresivamente generan un enramado nervioso propio de acuerdo a sus necesidades particulares de diseño. El individuo afectado no evidencia limitaciones de procesamiento como producto de las nuevas exigencias cibernéticas. Por otro lado, el aumento notable de efectividad psicomotora (de acuerdo a pruebas estandarizadas de admisión a la Unidad Delta) demuestra la validez de nuestra hipótesis inicial basada en estudios preliminares con roedores y primates (apéndice A). Reportes recientes del equipo satélite (apéndice B.3) aseguran que durante períodos de inconsciencia prolongados (vía trauma craneoencefálico y/o intervención neuroquímica) un cuerpo neurológico secundario apropiadamente estimulado está capacitado para tomar control parcial del anfitrión y realizar tareas de eliminación sencillas. Se espera que esta peculiaridad incremente de manera sustancial la disponibilidad operativa del agente en misiones de riesgo alto. En fases posteriores del proyecto, conjeturamos, será posible prescindir de su configuración cerebral sobresocializada y así evadir su tendencia incómoda a la evaluación ética no solicitada.