En pocos días sale el sexto número de Revista Matera. En esta ocasión el número, titulado Fantasmas, fue coeditado por los artistas del papel de Tragaluz, en Medellín. Matera es una revista que me gusta y por eso participo en ella por segunda vez, de nuevo explorando eso que llamo ciencia ficción paranormal (materia prima de Inframundo). Es una revista pequeña y sencilla, a veces tal vez demasiado sencilla, casi bordeando en el fanzine suicida, que evade intencionalmente el énfasis en quién es quién que gobierna la movida cultural en español. La calidad de los textos varía bastante pero me da la impresión de que, por lo pronto, es un compendio amplio de propuestas narrativas breves colombianas (o quizás rabiosamente bogotanas, no estoy seguro) alejadas de la oferta literaria más establecida (aunque ocasionalmente haya puntos de contacto). Matera es parte de la avalancha reciente de proyectos editoriales independientes colombianos que incluye, además de Tragaluz, a Rey+Naranjo, Ediciones El Peregrino y los monstruos de Editorial Robot/Revista Larva (otra publicación que admiro y respaldo). Hay más. Muchísimos más. Desde mi distancia todo ese movimiento se siente esperanzador y bien encaminado.