La disponibilidad de soluciones pulidas (comercializadas por las mismas empresas que publican los libros de texto) libera al estudiante del riesgo de la (inofensiva) frustración reiterada (modulada con pistas, conversaciones y sugerencias eventuales) que conduce a la comprensión sólida de los conceptos y técnicas. Asimismo contribuye a la consolidación de la fe perversa en la solución única, que despoja a la matemática de su faceta creativa y la reduce a la repetición irreflexiva.