Los incas usaban la corteza de la quina (no me queda claro si la quina es la corteza o el árbol o ambos) cortando el amargo en agua endulzada (lo que ahora se llama tónica) para tratar la malaria. Los conquistadores españoles aprendieron e importaron la quinina a Europa. Esta importación fue instrumental en la colonización europea de África, hasta entonces imposible gracias al blindaje sanitario de las temibles enfermedades tropicales.

No sé cuál sea la moraleja.