El País cae, pero no hay drama: El Diario se parece cada día más al periódico en línea en español que me gustaría leer: limpio, serio, cuidadoso, independiente, bien redactado, sustancioso. Su modelo de negocio (crowdsourced, que llaman) le permite ignorar activamente buena parte si no toda la información basura que plaga sin vergüenza alguna los medios de noticias actuales. Su atención se centra en política y economía española. Son abiertos en su compromiso con un periodismo que esté parcializado hacia la gente (como debería ser), que sea un contrapeso argumentado a las versiones oficiales que tantos otros resuenan acríticamente. Los artículos evidencian esmero tanto en la investigación como en la edición. No aparece por ninguna parte esa urgencia exaltada de reportar sin pensar que ahora es norma. Por lo pronto su único defecto evidente es su bajo interés por el panorama internacional. A esta hora, por ejemplo, no hay un solo artículo en su portada sobre las elecciones en Venezuela. Supongo que es el precio de ofrecer un periodismo meditado con bajo presupuesto. Ojalá que resista y que pronto puedan salir de España.