¿Cuántas “innovaciones” habrán generado las políticas públicas que dicen “promover la innovación”? Por otro lado: ¿Cuántos políticos y empresarios amigos se habrán beneficiado financieramente de esas políticas? La “innovación” es un término que moderniza procesos industriales (o científicos) mediante un cambio de nombre (y gracias a ese cambio recibe subsidios o beneficios fiscales). Ejemplo diciente (vía Carolina Montealegre): El ahora infame programa Agro Ingreso Seguro “facilitaba procesos de innovación en las unidades productivas”, según el documento Conpes 3582 de 2009. En ese sentido la “innovación” hace parte de la misma familia que encabezan los derivados de la palabra “emprendimiento”. El juego consiste en crear la ilusión de que un modelo de desarrollo industrial reconocido como exitoso es independiente del contexto logístico y socio-cultural que lo permitió y por ende es reproducible en cualquier lado con un poco de buena onda y voluntad (en este caso hablamos, creo, de la singularidad del Valle del Silicio). La ilusión se sustenta sobre la adopción de terminología sublimadora superficial que sugiera (sin sustento alguno) que la implementación del modelo está efectivamente en marcha (con todas las promesas implícitas). Curiosidad: Antes “innovar” quería decir “Volver algo a su anterior estado.” Otra curiosidad: El ascenso (cíclico) del término.

Planos de una propuesta de misión tripulada a Marte de 1963