Propongo un libro de ensayos sobre la tristeza. O tal vez un concurso para seleccionar los ensayos que componen el libro. Podríamos empezar con el que Javier G. Cozzolino jamás escribirá y que empieza así:

La tristeza es el desacuerdo. El desacuerdo de cualquier tipo. Con otro, con la existencia, con las ganas de defecar que tiene tu perro en ese lugar donde no debe defecar. La tristeza es también no encontrar mayores sorpresas, que la realidad se vuelva previsible. Lo previsible no es lo aburrido. Aburrido seguramente es permanecer internado, pero una internación a uno lo puede hacer finalmente feliz, o devolverlo a la vida, o a la cordura.