A primera vista Nueva Orleans no se parece a Barranquilla. El barrio viejo me recuerda a algunas zonas del Raval y otras del Gotic o el Born en Barcelona. Laia estuvo tranquila en los aviones. Lloró un poco en el vuelo entre Toronto y Houston, pero nada dramático. Comió cuando quiso comer. No tuvo mayor problema con los ascensos y descensos. La mayor dificultad fue quedarse dormida sin campo para caminar, como le gusta. Al final cayó rendida viendo Finding Nemo sin sonido. Parecía hipnotizada.