La columna de hoy habla sobre lo que los sismólogos pueden hacer y lo que no pueden hacer. Resumiendo: Los sismólogos no pueden predecir terremotos pero sí pueden estimar (muy burdamente) una probabilidad de que un terremoto ocurra en un cierto lugar, así como su rango de magnitudes posibles y otros detalles así. Por eso es que aunque los sismólogos italianos no podían predecir el terremoto de L’Aquila, estaba cantado que La Aquina podía recibir un susto como ese cualquier día. La falta de prevención (y no de predicción) fue lo que produjo la tragedia. Quienes dicen que los científicos fueron condenados por entregar información errada se equivocan: fueron condenados por no decir algo que no tenían cómo decir (i.e., que el terremoto venía.) En Colombia el caso de Tumaco es emblemático tanto por el tamaño legendario del terremoto de 1906 como por la situación de abandono estatal de la ciudad. En un artículo para Universo Centro ahondaré más en la discusión sobre las capacidades de los sismólogos para predecir y algunos detalles relevantes del caso italiano. Por lo pronto dejo unos cuantos enlaces.

Sobre Tumaco

  • Aquí se puede bajar el plan de contingencia contra tsnunamis de la ciudad de Tumaco. Incluye párrafos como el siguiente:
    El sistema principal de alarma para tsunami de origen cercano será el acordado por el CLOPAD en 2002, es decir el sistema de alarma personal. Este sistema consiste en la decisión personal de cada habitante de dirigirse a la zona segura más cercana cuando sienta un sismo que le dificulte mantenerse en pie.

    Por si las moscas, también hay (o al menos fueron recomendadas) once sirenas.

  • Aquí una foto de Tumaco desde un satélite para entender mejor la gravedad de la vaina:
  • Este es un artículo ya clásico donde se estudia la relación entre el terremoto de 1906 y los otros tres terremotos posteriores. El artículo sugiere que los tres posteriores no son suficientes para descargar la energía del de 1906 y por tanto todavía hay un golpecito pendiente por ahí más bien pronto.
  • Y este artículo, más reciente, usa modelos computacionales y concluye lo contrario: los tres terremotos posteriores sí parecen haber quemado otro cartucho parecido al de 1906, pero en cuotas más “amables” (aunque “amable” sea un decir, porque en el de 1979 murieron como 500 personas en Tumaco.)
  • Convocatoria al último simulacro general de evacuación de la ciudad, en 2010.

Sobre el caso de L’Aquila