La aniquilación de realidades es un evento cotidiano. Mueren en olvidos y también en muertes literales. Las personas se despiden. Las distancias destruyen las historias hasta que no son más que ficciones empacadas en recuerdos convenientes. El tiempo es cruel y no sirve a nadie. Los mundos se derrumban. Los he visto caer frente a mí. He caído con ellos. A veces en broma decía que me gustaría ver el fin, que me sentiría privilegiado de ver el cielo arder. Pero luego lo vi y no sentí más que incomprensión e indefensión. Estaba afuera con el teléfono en la mano, era domingo. Por fortuna ella me esperaba en el corredor para abrazarme y recordarme que todavía nos teníamos. Juntos en nuestra soledad. Sin ella a mi lado no habría sabido qué hacer.