La columna de hoy habla sobre los progresos colombianos en el reconocimiento de un lugar en la sociedad para los homosexuales y la disparidad entre los avances a nivel legal (notables pero todavía insuficientes) y a nivel cultural (bastante tímidos). Las peores discriminaciones, las continuadas y normalizadas, son inmunes a las leyes que pretenden combatirlas (porque son indetectables). Es importantísimo tomar consciencia de que cualquier discriminación de una minoría es una discriminación potencial contra todos y participar en el trabajo diario de erradicar esas actitudes confrontándolas, sea quien sea el discriminado. Como digo al cierre, llegar a un punto donde el acoso y la exclusión sean considerados mayoritariamente inadmisibles tomará todavía tiempo.

La columna es producto de un par de conversaciones que tuve con Arturo esta semana, así como la lectura de esta entrada de su blog. También recordé muchas conversaciones que tuve en Barcelona con Mauricio. Arturo y Carolina me ayudaron a atenuar mi tono pendenciero tradicional. Como estoy de paseo y no tengo mi computador conmigo entonces no hay enlaces complementarios esta semana. Tal vez los suba el domingo en una adenda a esta entrada.