La columna de hoy trata sobre la transformación del computador en una máquina de entretenimiento con capacidades limitadas para ser programada por su usuario. Esta transformación está convirtiendo a los usuarios en espectadores. Aunque todavía es posible instalar compiladores e intérpretes de lenguajes de programación en los computadores actuales, esta posibilidad no es promovida por sus productores ni impulsada por establecimiento educativo. En un sistema económico consumido por el software semejante tendencia debería ser por lo menos cuestionable. Pero incluso sin entrar en discusiones económicas, dada la ubicuidad de los computadores y la digitalización progresiva de buena parte de las actividades humanas, la capacidad para programar ofrece a los usuarios una relación menos pasiva con las máquinas que administran sus vidas. Al final es un problema casi político: estamos permitiendo, por pura ignorancia, que los computadores personales se conviertan en otro medio de opresión y control.

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Aquí veintisiete formas de aprender a programar en línea todas muy razonables (Codeacademy tiene hasta versión en español (dudoso, eso sí)). De paso recomiendo este manual de programación para Processing. Está muy bien escrito. También está este video log cheverísimo de desarrolo de una aplicación animada en Javascript.