Las personas no confían en la policía porque cuando un agente de policía le dispara en la cabeza a un muchacho de diecinueve años desarmado en medio de una discusión durante un partido de fútbol juvenil y el muchacho muere, el proceso penal contra el agente es dilatado, surgen testigos falsos, la necropsia es alterada, la familia del muchacho recibe amenazas y el agente sale libre a los cuatro meses por vencimiento de términos.