Leí que está en proceso de producción una secuela de Trainspotting con los mismos personajes (y actores) veinte (o nueve, dependiendo de la fuente) años más tarde. Pensaba en la premisa de Trainspotting y en el discurso de Renton que en su momento memoricé y recitaba Dios sabe pretendiendo qué porque yo ni cerveza tomaba. El discurso de Renton hablaba sobre la negación de la vida estructurada y tradicional (planteada como una condena recurrente) a la que contraponía la autodestrucción voluntaria e impetuosa (irrepetible) que ofrecían la heroína y otros vicios. En la novela de Welsh no había salvación. O la salvación era la heroína, que no era realmente salvadora. En la película, Boyle proponía una conclusión más mansa pero aún así era claro que a los personajes de Trainspotting no les quedaban muchos años de vida consciente a menos que entraran en programas de rehabilitación o reformación que barrieran con lo que los definía como individuos. Una secuela de Trainspotting, una materialización de un futuro de esos personajes perdidos por definición en su juventud, constituiría una traición a la base argumental y filosófica de la historia original.