En el futuro hay personas que viven en trenes. Es gratis. Por las tardes pasan monjas negras con comida caliente, agua y medicinas para los enfermos. También hay duchas en las estaciones para lavarse. Están bien mantenidas pues el sindicato de los trabajadores de trenes se precia de ofrecer esa alternativa de vida a la casta desposeída, expulsada de las ciudades. Antes los trenes servían para ir de un lugar a otro pero ahora sirven para no estar en ningún lugar. Nadie se dio cuenta cuándo pasó. Tal vez fue el producto de los grandes despidos y la consecuente desesperanza. Durante el inicio de la guerra la población en los trenes aumentó porque nadie quería vivir y los vagones eran parecidos a la muerte. En los trenes postergaban la vida.