Gatos enfermos.

Nuestra veterinaria es de una escuela que predica la tesis de que los gatos enfermos son imposibles de distinguir de los gatos sanos a menos que sean evaluados regularmente por un experto como, coincidencia, ella. La idea es que los gatos están adaptados evolutivamente para fingir que están bien aunque estén mal para no lucir débiles ante potenciales depredadores. En su consultorio hay volantes y afiches que promueven esta filosofía. En uno de los volantes salen una foto de dos gatos descansando cabeza contra cabeza, lucen a gusto, pero abajo dice

ONE
OF THESE CATS
IS SICK
Can you tell which one?

Vamos a visitar a esta veterinaria cada año desde que llegamos al pueblo y adoptamos a Gonta. El propósito de nuestra visita es que reciban la vacuna antirrábica. La consulta es cara (la diferencia de precios con las veterinarias europeas es abismal), pero se supone que es confiable. Además la señora tiene una especialización en acupuntura felina. Tal vez la razón principal para elegirla fue que su clínica quedaba cerca del barrio. La consulta es cuidadosa pero incómoda porque siempre concluye que los gatos no están en el grado óptimo de salud y que de hecho tienen algún problema que requiere intervención urgente. Así, además de la onerosa factura, la visita siempre incluye dos sendas cotizaciones (~$700 c/u) por los procedimientos que cada gato necesita. Por lo general los procedimientos requieren algún tipo de cirugía para, por ejemplo, sacarle un diente. En las primeras visitas Plinio tenía problemas de bajo peso y Gonta riesgo periodontal inminente. Ahora ambos tienen riesgo periodontal inminente y Gonta (que se dedica a correr como un loco por toda la casa) debe entrar en una dieta estricta que en nuestras condiciones de vida es más o menos imposible de cumplir. Nosotros sonreímos y decimos que lo tenemos que pensar. Salimos de la veterinaria angustiados, desplatados y con los gatos muy nerviosos por el viaje (es corto pero alcanza a afectarlos). Nos pasa cada vez. Decidimos que el otro año, si seguimos acá, buscaremos una nueva veterinaria menos holística donde los vacunen y nada más. A la mierda los hippies.