Nieta y abuela

Durante los diez días mexicanos Laia volvió a ver a su abuela paterna (que la recibió cuando nació) y aprendió a pasar de estar acostada a estar sentada y de estar sentada a estar parada (esto último usando apoyos). Una vez parada, se sostiene, agarrada de soportes (como muebles o personas), por un par de minutos. Si le doy las manos, da pequeños pasos. Al gateo le falta pero arrastrada se mueve adonde quiera. También aprendió a saludar/llamar con la mano a desconocidos (le encanta producir reacciones en la gente, y en México todo el mundo respondía), a aplaudir y a tomar sin ayuda de su vaso de agua. Los dos incisivos superiores salieron en algún punto indeterminado entre Cancún y el Distrito Federal. Cada vez repite más sonidos y gestos.