Si el pasado que se consolida en el recuerdo es un territorio, todos somos peregrinos intentando encontrar nuestro lugar en memorias ajenas repletas de presencias previas (a veces maltrechas y agresivas) que tenían la misma aspiración de establecerse y perdurar. Lo que hace Scott Pilgrim es concretar esas expediciones dentro del pasado propio y el de los demás mediante batallas (físicas) a muerte por los presentes que queremos habitar y hospedar.