Diecisiete es mi número favorito. Cientos de millones de personas en todo el mundo también tienen al diecisiete como número favorito. Algunos aún no lo saben. Algunos dudan entre varios números, confundidos por las señales que emanan. Mi número favorito no sirve a ningún propósito ni tiene nada de especial: no me ha permitido alcanzar nada ni ha facilitado mis posibilidades de triunfo en el juego, el amor, la guerra o la vida. No quiere decir nada. Cuando lo encuentro, sin embargo, me siento acompañado, en confianza, en mi medio. No espero ni quiero nada de él más allá de su persistencia. Es la respuesta cósmica compulsiva que reconfirma la realidad de mi consciencia.