Siempre me entra la duda de si la baja calidad de la oferta de lecturas en español en línea es consecuencia de falta de plataformas localizadas o si hay algún tipo de tara cultural que imposibilita al mundo hispanohablante de ofrecer la misma riqueza y variedad que lo que se encuentra en inglés o francés. Tengo la impresión de que durante la primera ola de blogs hubo un intento más o menos extendido por ofrecer servicios similares localizados al español (y ofrecidos desde España o algunos países latinoamericanos) pero pocos florecieron y casi todos decayeron hasta convertirse en inmensos potreros de blogs entre aislados y muertos. Supongo que de cierta manera lo mismo pasó a largo plazo con Blogger en general, pero ahora con el renacimiento de las plataformas de publicación de textos extensos tipo Medium (que mezclan blogs, difusión y curaduría mediante filtros que configuran especies de revistas) no parece haber mayor interés (hasta donde he visto) por reproducir estos modelos en español. Óscar propuso el otro día en Twitter la teoría de que (parafraseo y hasta de pronto distorsiono) un gran obstáculo para difusión de textos en español es la fragmentación política: pese a compartir un idioma no existe realmente una consciencia de comunidad amplia y esto se refleja en los textos que se producen, mayoritariamente locales y medio intraducibles (en términos de contexto) para personas que viven incluso en un país vecino. Más o menos la misma razón por la que es tan difícil comercializar libros de autores extranjeros (aunque hispanohablantes) en Colombia o España. Por reflejo, casi, los diferentes países hispanohablantes se esfuerzan constantemente por diferenciarse de los demás tan tajantemente como sea posible (rayando con frecuencia en xenofobias). Esto por supuesto incluye un celosísimo proteccionismo cultural muy difícil de atravesar.