En el parque había dos muchachos sentados en un banco conversando. Uno le dice al otro: Adults are not allowed to ask why, but we’re not adults yet. Sonaba muy serio.

*

Ahora que el tiempo ha mejorado intento ir al parque todas las tardes con Laia. No queda muy lejos. Apenas a unas cinco cuadras largas. Poco a poco le ha agarrado confianza a los diferentes juegos y se lanza sin miedo del tobogán más grande. También sube una escalera de por ahí 1.80 metros de altura hasta la plataforma del tobogán. Hay otro tobogán en espiral que todavía le cuesta y generalmente llega al final patas arriba. Lo que más le gusta del parque son los niños. No todos le prestan atención. Hoy siguió un buen rato a un niño que parecía simpático pero era brusco con ella y la empujó varias veces. Por fortuna Mónica estaba al frente de la situación. Yo no hubiera sabido cómo llevarla. Mónica es más civilizada. Usualmente en el parque hay más mamás que papás y también usualmente las mamás conversan entre ellas mientras que los contados (cuando no únicos) papás siguen atentos los recorridos de sus hijos sin interactuar con nadie. En eso soy estereotípico. De hecho creo que me incomodaría la conversación. Siempre siento que no importa lo evidente que sea que estoy con la niña las mamás me miran con prevención. Y eso que me baño y me visto antes de ir. Cómo sería si no me vistiera.