Hoy leí la biografía en cómic de Louis Riel escrita y dibujada por Chester Brown. Durante el viaje a Quebec había leído Paying For It, una especie de autodocumental donde Brown presenta, sin mayores atenuantes, su faceta como cliente de prostitutas tras renunciar a la posibilidad de tener relaciones amorosas con mujeres (pues considera que estas relaciones son inevitablemente desgastantes para ambas partes y nocivas en tanto que a la larga destruyen amistades cordiales que serían siempre preferibles (hay mucho que se puede decir sobre esto, pero mejor acá no me extiendo)). En algún momento de Paying For It una de las prostitutas le pregunta cuál es su trabajo y él le cuenta que es dibujante de cómics. En una visita posterior le lleva una copia de su biografía de Louis Riel. Me pregunto qué habrá pensado la prostituta de este libro. Debió confundirla mucho. A mí me confunde. Es raro. Aunque Paying For It y la biografía de Riel son dos libros radicalmente distintos en su concepción, temática y casi cualquier otra dimensión concebible, el acercamiento al pensamiento de Brown en Paying For It tal vez permite apreciar mejor el sentido de la distancia emocional con la que Brown presenta la vida de este revolucionario canadiense del siglo diecinueve que fue, a su manera y desde la tragedia, instrumental en la conformación del Canadá moderno (o al menos su estructura topológica). La percepción de Brown de los dramas humanos es, por decirlo de alguna forma, fáctica: no hay ningún sentido de conexión con la vida interior de los personajes, Riel son sus obras y palabras, sólo lo explícito es constatable y por tanto real. La historia es cruda en sus detalles y anticlimática casi por diseño. No hay intento alguno de sublimar al personaje o enaltecerlo. Algunos podrían leer en esta distancia un intento de objetividad pero yo al contrario tiendo a pensar que es un retrato profundamente subjetivo que se basa en enfatizar la extrañeza que a veces se pierde al contar una historia y disolver las narrativas más estructuradas de donde probablemente nace la leyenda de Riel. El Riel de Brown no es legendario. Es un hombre pequeño que se encuentra casi por accidente una confrontación política. También es un hombre frágil que huye, tiene miedo, se esconde, pierde la cabeza, sufre arrebatos místicos y huye nuevamente por largos períodos de su vida. Cuando finalmente resuelve dar la pelea a la que se siente destinado es derrotado y muere ahorcado. Brown cuenta su vida en un cómic silencioso de dibujos flotantes, muy sencillos y bien pensados (ojo al poder narrativo que logran páneles completamente blancos o negros en momentos claves), que cuenta una historia cruel y probablemente injusta sin perder los estribos ni una sola vez. Es inquietante.