Sería bueno que Patarroyo cumpliera su amenaza, al final de este artículo, de trastear su laboratorio a Ecuador. El flujo de fondos que ese señor recibe de Colciencias es desproporcionado. Seguro que ese dinero podría ser mucho mejor invertido.

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Y una vez más Llinás está en Colombia hablando mierda. A ver con qué sale esta vez.