Miremos más de cerca la abstención. En particular, miremos la diferencia entre la abstención de las legislativas y la de las presidenciales. Esa puede ser una buena medida del margen de maniobra que tienen ambos candidatos.

Primero una gráfica de las distribuciones de la diferencia de abstenciones a nivel departamental (entre más alta la diferencia, más gente se abstuvo de votar en las presidenciales).

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La clave aquí, creo, es notar la distancia entre el cero y las barras correspondientes a los departamentos de la costa. Todo ese espacio se puede reducir con suficiente motivación para cualquiera de los dos lados. La estructura política que organiza esos votos debe estar gustosa esperando propuestas.

¿Y cómo le fue a Santos y Zuluaga en los municipios dependiendo de la diferencia de abstención?

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Lo que esta gráfica sugiere es que Santos tendió en esta ronda a ser más fuerte en los municipios con alta diferencia de abstención. Una primera apuesta sería a que en una segunda vuelta esta fortaleza se consolidará, pero perfectamente puede pasar que los votos dormidos de esos municipios sean capturados por Zuluaga. No están para nada casados con Santos. Y como dice Juan Manuel (Caicedo), la gente tiende a apoyar al que va ganando.