Esta semana cumplimos otro aniversario del nacimiento y muerte de Mauricio. Sería un niño de cuatro años. Mónica y Laia están en Florida de paseo familiar y yo acá en la casa trabajando. Fue mala idea quedarme solo esta semana.

Los aniversarios son lo más parecido a regresar al mismo momento por fuera del recuerdo. Y de cierta forma también son un regreso físico muy concreto a una posición en el espacio en el sistema de coordenadas que tiene en el centro al sol (aunque también hay un descuadre ahí que hace cada vez más difícil el empalme). De pronto por eso durante los cuatro días de septiembre que nos acompañó lo siento más cerca y presente. Es una forma de reencontrarnos. Pienso en él y en lo que no fue. Lo extraño aunque apenas lo conocí. Y cuando los días pasan nos volvemos a alejar otra vez hasta el próximo año. Así será por siempre.