Parece que hoy Laia amenazó con meterle un palazo a un compañero de la guardería. Por fortuna Vicky, la profesora, estaba cerca y previno el asalto. Más tarde, ya en la casa, Laia nos contó que otro niño le había pegado en la panza. Estaba apachurrada por eso. Mañana le contaré a Vicky cuando la llevemos al colegio.

Es difícil seguir el progreso del lenguaje porque todo es tan suave que se siente como si nada cambiara aunque todo cambia. Me gustaría poder ser más metódico y registrar eso de alguna forma. Aunque ya para este momento el avance ha sido inmenso. Las estructuras de las frases son cada vez más complejas. Se nota que le gusta experimentar con las herramientas que va adquiriendo, como si probara límites. Es un juego constante en el que yo participo gustoso. Cada vez las conversaciones son más largas y extrañas. Las lecturas de libros incluyen más pausas para que ella intervenga, pregunte, explique y opine. Una pregunta recurrente en todas las historias es si el personaje es bebé, mamá o papá y dónde están los demás (si está solo).

Por alguna razón del cinco salta al catorce cuando cuenta. Después vuelve al siete u ocho, dependiendo.

Las letras le importan un culo, aunque le gusta cantar una versión del ABC que deja de ser el ABC a partir de la D o F. Muy entonada eso sí.

Le gusta hacer todo sola y después de intentar un rato, cuando descubre que le cuesta, pide/exige ayuda. Es mandoncita y nos regaña ocasionalmente con un “¡NO!” firme con dedo en alto que le enseñé para amonestar a Gonta cuando le suelta mordisco. En el colegio también usa el “¡NO!” con profesoras y compañeros.

Nos dice papito y mamita (o mamacita). No sabemos de dónde lo sacó pero yo tiendo a culpar a Dora La Exploradora. Hoy empezó a decir “Laiecita” para referirse a sí misma. No es muy consentida pero a veces, muy ocasionalmente, le gusta consentir. También le gusta dar el “sana que sana”, aunque ella lo llama “sana mañana”.

Canta todo el tiempo. Le gusta aprenderse canciones y practicarlas conmigo. Necesito más canciones. Por las noches, antes de dormir, siempre hay sesión de canciones con el papá. Es el mejor momento del día.