No sé por qué no empecé a hacer esto antes:

Me gusta mucho el viaje al trabajo en bicicleta. Es agradable y me toma por ahí veinte minutos menos que el recorrido en el tranvía. Todavía soy bastante precavido y me gusta andar despacio pero la sensación de ir acompañado por otros (muchos) en el mismo plan ayuda a ganar seguridad. Montar en bicicleta para ir y volver del trabajo durante esta época parece ser una actividad tremendamente plural, con lotes intermitentes que se guían y respaldan mientras avanzan por la infraestructura a medias que la ciudad ofrece (con algunos tramos dedicados muy bien demarcados y otros entre inexistentes y abandonados). Intentaré continuar usándola mientras el tiempo lo permita. De paso hago algo de ejercicio.