Vamos en bicicleta por la ciclorruta paralela al lago en nuestro paseo del sábado y pasamos junto a uno de los tantos complejos industriales semiabandonados en esa zona de la ciudad. Huele a agua empozada si no putrefacta, químicos y plástico quemado.

Laia: ¡Papito, huele yucky!
Yo: Sí señora.
Laia: ¿A qué huele?
Yo: Debe ser el lago, mi amor. O el río.

(Pausa larga.)

Laia: ¿Papa, son sus zapatos?