Es difícil deshacerse de la mentalidad nomádica que viene con años de vida flotante. Aún hoy a veces me sorprendo tomando o evadiendo por pura costumbre decisiones bajo el supuesto, ahora falso, de que en cualquier momento nos tendremos que ir de aquí a cualquier otro lado. Así fue nuestra vida por un buen rato. Durante el año que recién terminó empezamos a intentar establecernos de verdad por primera vez desde que salimos de Colombia. Eso implica aprender a crear vínculos, volverse parte de una comunidad, expandir los planes y los plazos, gastar más en algunas cosas y menos en otras, bajar anclas, atracar. Ha sido curioso vivir así. Todo se siente todavía distinto, renovado por la perspectiva, más amplio. Tengo varios hábitos por abandonar.